Escribo en primera persona esta columna de opinión porque tuve la oportunidad de participar en todo el exitoso y original proceso de reestructuración de pasivos (Ley 550 de 1999) por una cuantía superior a 40 mil millones de pesos de la capital de La Guajira, durante la Administración de la alcaldesa Idayris Yolima Carrillo Pérez (2001 – 2003).
Me motiva a escribir este artículo la astronómica cifra de $240 mil millones de pesos, en principio impagable del acreencias (deudas) que tiene a 31 de diciembre 2025 el hoy Distrito Turístico y Cultural de Riohacha, que a juicio de la Secretaría de Hacienda Distrital lo hacen inviable financieramente, y nosotros agregamos, una entidad territorial fallida, exponiendo al actual alcalde a que le inicien una revocatoria del mandato por incumplimiento de su Programa de Gobierno y del respectivo Plan de Desarrollo 2023-2027.
Ante este callejón sin salida, hay que recuperar la memoria de la positiva experiencia de hace 22 años cuando en una encrucijada financiera, la alcaldesa de entonces (Carrillo Pérez), arriesgando todo su capital político, optó por solicitarte al Ministerio de Hacienda, una intervención de saneamiento fiscal y de restructuración de pasivos del municipio de Riohacha en el marco de la Ley 550/1999.
Una síntesis del acuerdo de pago pactado con los acreedores firmado en 2001 y terminado de pagar en 2010 fue el siguiente: total de acreencias canceladas cuarenta mil doscientos setenta y nueve millones de pesos ($40.279.000.000). Pagado al grupo de trabajadores y pensionados $964.000.000. Al grupo de entidades públicas y seguridad social $15.660.000.000. Al crédito con la Nación $13.392.000.000. Al grupo de entidades financieras $4.461.000.000. Al grupo de otros acreedores $2.297.000.000 y al crédito de saneamiento fiscal $2.546.000.000.
Desde el 2001 se comenzaron a implementar cinco medidas para garantizar la sostenibilidad fiscal de Riohacha: Aumentar los ingresos, disminuir los gastos, renegociar los créditos, sanear pasivos y la reorganización administrativa del municipio.
Sin embargo, las anteriores medidas con metas precisas, se suspendieron progresivamente a partir de 2010 con las consecuencias que arrojan los datos a 1 de enero de 2025 que hacen no solo inviable financieramente al Distrito de Riohacha, sino que lo expone a ser una entidad territorial fallida.
A la fecha, los pasivos exigibles que representan las deudas con terceros, suman 101.855 millones de pesos, que tienen relación con las deudas laborales y pensionales (2.924 millones de pesos), a entidades oficiales y seguridad social, (4.935 millones de pesos). Con entidades financieras (19.797 millones de pesos) y otras acreencias (74.199 millones de pesos) que corresponden a cuentas por pagar 2010-2023. Los pasivos contingentes tienen que ver con las demandas judiciales valoradas en $139.763 millones de pesos.
Sumados hoy los pasivos exigibles y los contingentes, las deudas del Distrito de Riohacha ascienden a $ 241.618.000.000, seis veces y media, las acreencias pagadas a partir de 2001 con el acuerdo de restructuración de pasivos que firmó la alcaldesa de entonces con los acreedores municipales.
Con este monto de deuda de la capital del departamento de La Guajira es cercana al cuarto de billón de pesos, es urgente que el alcalde con el Concejo Distrital evalúen la posibilidad de tramitar la solicitud ante la Dirección de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el ingreso de la entidad territorial de Riohacha a la Ley 550/1999 para suscribir y ejecutar la versión 2.0 de un acuerdo para reestructurar los pasivos exigibles, y particularmente, los pasivos contingentes, constituidos hasta ahora, por 330 demandas judiciales interpuestas con el consabido hecho de los embargos a las cuentas del Distrito que terminarán bloqueando y paralizando el funcionamiento mínimo de la Administración Distrital.
Hay que aprender las lecciones dejadas de la experiencia del Acuerdo ejecutado a partir de 2001, tener la grandeza como burgomaestre para trascender en la historia local asegurando la viabilidad financiera y evitar que Riohacha sea un Distrito fallido en el aniversario 480 de su fundación hispana.
Señor alcalde mayor: al dar el paso para ingresar por segunda vez al Distrito Turístico y Cultural a la Ley 550/1997, usted será recordado como el ejecutivo territorial que depuso sus intereses personales y profesionales por el bien común de todos los riohacheros y riohacheras. Ese compromiso es parte de su juramento hipocrático como médico social.








