La candidata por el departamento del Cesar al Concurso Nacional de la Belleza en Cartagena en su versión 91, es María Camila Tamayo Socarrás. Ella tiene plena conciencia de estar respondiendo las tres preguntas existenciales de toda persona: saber de dónde viene, en donde está situada y para dónde va en términos de su proyecto de vida. Esta claridad es lo que explica por qué aceptó el reto de ser candidata al certamen de la heroica Cartagena, si tiene un propósito social, más allá de responder a unos patrones estéticos de belleza física.
Ella es bisnieta por línea materna del general villanuevero de los ejércitos del inmolado Rafael Uribe Uribe después de la guerra de los Mil días, Sabas Silvestre Socarrás Baleta, quien fuera jefe militar y político de Nicolás Ricardo Márquez, abuelo materno del novel Gabriel García Márquez, y protagonista principal de la novela ‘El coronel no tiene quien le escriba’, así como el anfitrión para acoger en su casona de Villanueva, por petición de su padre, coronel Márquez, a su hija la joven Luisa Santiaga Márquez para que le pasara la idea de los amores con el telegrafista de Aracataca.
Del bisabuelo, María Camila hereda el arrojo, la condición valerosa, la perseverancia en la lucha por unos ideales, la grandeza y magnanimidad de saber perdonar, la disposición para la reconciliación y el valor de paz para la sana convivencia ciudadana.
Ella es vallenata, hija de Álvaro Tamayo y de la gerente del Instituto Cardiovascular del Cesar, Marta Cecilia Socarrás Cuadrado.

La respuesta sobre en donde está ubicada hoy y para dónde se orienta su proyecto de vida, lo expresa claramente la misma María Camila en un testimonio autobiográfico que escribe en tercera persona en los siguientes términos retroprospectivos para sustentar por qué participa en la convocatoria del corralito de piedra del 12 al 17 de noviembre, y no es el capricho de una adolecente melindrosa.
“En una pequeña ciudad del Caribe colombiano, en Valledupar, nació una niña que en medio de inquietudes e incertidumbre pasaba desapercibida en los pasillos de su colegio, el Gimnasio del Norte. Allí se escondía detrás de su timidez, temiendo alzar la voz y guardando dentro de sí un tesoro inestimable: la capacidad de transformar cada experiencia en aprendizaje, cada dolor en sabiduría.
Su madre se convirtió sin saberlo en la primera arquitecta de su destino. Ella, enfermera de profesión, trabajadora incansable y mujer de principios inquebrantables, le enseñó que la honestidad no es opcional, que el servicio a otros da sentido a la vida, y que con disciplina y amor siempre se logran resultados extraordinarios.
En la Universidad del Norte, donde estudió arquitectura, descubrió que su verdadera vocación no era solo diseñar edificios, sino diseñar experiencias, crear espacios que tocaran el alma humana. En sus salones y pasillos comenzó a entender que la psicología y la arquitectura se abrazan, que los espacios influyen en los comportamientos, que su sensibilidad especial le permitía crear no solo estructuras, sino santuarios para el espíritu.
Hoy, a sus 25 años, María Camila no es solo una arquitecta graduada, empresaria y aspirante a reina. Es la autora de su propia transformación: de la niña invisible a la mujer que brilla con luz propia, de la pequeña que no podía hablar entre adultos a la joven que compite por dignificar la representación de su departamento del Cesar ante Colombia entera.
Su historia es la de una mujer que decidió que las circunstancias no definirían su destino, que la timidez sería su fortaleza, al observar y entender profundamente que cada miedo superado la acercaría más a su versión más auténtica.
María Camila Tamayo Socarrás es la prueba viviente de que no importa cuán humildes sean los comienzos, cuán dolorosas las circunstancias, cuán grande el miedo, cuando se tiene un propósito, valores claros y la determinación de servir. En la superación se puede construir una vida de extraordinario servicio.
Ella no busca una corona solo para brillar, busca una plataforma para servir, para inspirar a otras niñas tímidas a encontrar su voz, para demostrar que la verdadera belleza surge cuando se es auténticamente uno mismo.
Por todas las razones expuesta, y sin demeritar a las otras candidatas, es que María Camila Tamayo Socarrás deber ser aclamada primera entre todas las elegibles del Concurso Nacional de Belleza Integral en su edición 2025-2026







