El presidente Abelardo De La Espriella ha nombrado a varios hijos de La Guajira en cargos importantes en el Gobierno nacional, como la designación de Edgar Picón Prado como subdirector nacional del DPS.
La llegada de estos profesionales guajiros al Gobierno nacional es una clara respuesta de soporte a este Departamento que requiere con urgencia más apoyo institucional y recursos para avanzar en su desarrollo económico y social.
Es también reconocer que esta región cuenta con profesionales que decidieron formarse, y asumir responsabilidades abriéndose caminos en otras ciudades que hoy les permite acompañar a este nuevo Gobierno.
La Guajira gana con ellos, porque desde sus roles pueden tender puentes y hacer causa común con el gobernador Jairo Aguilar y los alcaldes para sacar adelante varios de los proyectos importantes que requiere con urgencia el Departamento.
Es una oportunidad única para trabajar en equipo, para encontrar soluciones a tantos problemas que persisten en el tiempo en sectores claves como el de servicios públicos.
Desde aquí el llamado especialmente a las autoridades locales, para que dejen a un lado los egos porque se trata de unirse para llegar con propuestas claras a este nuevo Gobierno que apenas inicia.
La Guajira entonces se siente bien representada porque este Gobierno le está apostando a las regiones y estos nombramientos son una muestra de ello.
A los funcionarios que fueron llamados a trabajar en el Gobierno nacional, además de felicitarlos, es recordarles que aquí está la tierra que los vio nacer, donde crecieron y se fueron formando de la mano de sus padres, por lo tanto deben ser rigurosos, responsables y honestos en cada una de sus actuaciones.
Como buenos hijos de La Guajira, tienen la oportunidad de poner todas sus capacidades de trabajo para estar a tono con las exigencias de sus cargos, ayudando a que este Gobierno, que pasa por una dura prueba por las consecuencias que está dejando el terremoto de 7,4, pueda cumplir con lo pactado en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2028.
Es un reto enorme que asumen en un país de alta polarización, pero también con la esperanza de trabajar todos unidos para que los que viven en este territorio puedan gozar de una mejor calidad de vida.

