En deuda siguen las administraciones del departamento de La Guajira con el sector cultural, los espacios se cierran para quienes forman un público a través del teatro, la literatura, la música, la danza, el cine y otras expresiones que siguen mendigando un poco de atención.
Las organizaciones culturales que durante mucho tiempo se dedican a trabajar con niños y jóvenes a través de procesos se ven reducidas a su mínima expresión, pareciera que quisieran acabarlas de un plumazo.
La actividad cultural en los municipios se ve reducida a ciertas actividades que se montan a la ligera como queriendo salir del paso.
Las Casas de Cultura, poco muestran de las actividades que montan en sus municipios que en muchas ocasiones se circunscribe a los desfiles del 20 de julio o siete de agosto.
El silencio de los directores de Cultura, no hay como explicarlo, no existe el compromiso de exigir a los alcaldes y gobernador más presupuesto para invertir en un sector donde existe tanto talento esperando una oportunidad.
A ese silencio se suma el de los propios artistas, que en medio de esa lucha por sobrevivir no encuentran el espacio para la unidad como un camino para exigir más atención.
Es indispensable que los procesos culturales no mueran. La gran mayoría de los programas que montan en las alcaldías solo se trabajan cuatro o cinco meses porque simplemente nunca hay recursos en los presupuestos.
La falta de apoyo a quienes trabajan alrededor de la cultura también está opacando la participación del público que poco a poco se aleja.
Esta situación igualmente está propiciando la indiferencia de las organizaciones porque cada cual se defiende como puede, es decir el apoyo colectivo se ha ido perdiendo.
Es urgente revivir, no dejarse amilanar por las adversidades, ni por la indiferencia de los gobernantes de turno, unidos se puede avanzar y se puede exigir para evitar ese entierro que no merecen quienes ayudan a la formación de todos esos talentos que siguen brillando con luz propia.
La Guajira necesita más niños y jóvenes, leyendo, construyendo textos, ejecutado un instrumento musical, interpretando personajes en el teatro, danzando, pintando, relatando las vivencias de los pueblos, cantándole a su tierra, declamando, mostrando todo ese talento a veces oculto por falta de oportunidades.
Es momento de reflexionar, de un juicioso análisis al sector para entre todos encontrar una salida a la crisis que se agudiza en el tiempo.

