Carbón guajiro nuevamente a Israel
La noticia de que Colombia vuelve a abrir la puerta a las exportaciones de carbón hacia Israel tiene una lectura que va mucho más allá de un negocio comercial. Para La Guajira, donde Cerrejón ha marcado durante décadas la economía, el empleo, las regalías y buena parte de la infraestructura regional, el anuncio puede convertirse también en una señal sobre el futuro de la gran operación minera y sobre la eventual prórroga de su contrato estatal.
El Gobierno de Abelardo De la Espriella ha decidido desmontar la restricción que durante la administración de Gustavo Petro afectó el comercio carbonífero con Israel. El asunto había generado una fuerte controversia política y empresarial. En 2025, Cerrejón sostuvo que no había realizado exportaciones a Israel después de la entrada en vigencia del Decreto 1047 de agosto de 2024, aunque investigaciones periodísticas documentaron que el carbón colombiano continuó llegando a ese mercado mediante las excepciones establecidas en la norma.
Ahora el escenario cambia. Y cambia cuando Cerrejón atraviesa una etapa decisiva. La concesión de Glencore vence en 2034, y el Gobierno nacional ya había comenzado a hablar de cierre, transición laboral y nuevas inversiones antes de que termine ese plazo. Reuters reportó en mayo que la producción de Cerrejón cayó de 19,2 millones de toneladas en 2024 a 16,8 millones en 2025, una reducción del 12,5 por ciento. Es una cifra que obliga a mirar con seriedad qué ocurrirá después.
Por eso, la reactivación del mercado israelí puede tener una segunda lectura: recuperar compradores, fortalecer la operación y mejorar las condiciones para discutir una eventual extensión de la concesión. No significa que la prórroga esté asegurada, ni que una exportación adicional resuelva los problemas estructurales de la minería. Pero sí puede convertirse en un argumento económico para quienes defienden la continuidad de Cerrejón.
La discusión no puede reducirse a Glencore. La pregunta central debe ser qué gana La Guajira. Durante décadas, el Departamento ha soportado los impactos ambientales y sociales de una actividad que ha generado enormes recursos para la Nación y el territorio. El reto ahora es que cualquier negociación futura garantice mayores beneficios regionales, empleo guajiro, inversión social, protección ambiental y una transición productiva.
Cerrejón sigue siendo una pieza económica de peso. Glencore adquirió el control total de la compañía en 2022 y mantiene una operación integrada que incluye mina, ferrocarril y puerto. Si Israel vuelve a convertirse en destino, el carbón guajiro recupera un mercado, pero también se reabre una discusión inevitable: ¿queremos prolongar la vida del carbón sin condiciones, o utilizar esta nueva oportunidad para negociar un mejor futuro para La Guajira?
La respuesta debe estar sobre la mesa antes de 2034, no después.
