Con el robo de más de 74 instrumentos musicales, aires acondicionados, y todo el cableado eléctrico en la sede de Fundartes Guajira, se atenta contra la cultura del Distrito de Riohacha, donde sus únicos beneficiarios son los niños y jóvenes de los estratos uno, dos y tres que reciben de manera gratuita clases de música en sus tiempos libres.
La sede de Fundartes se encuentra ubicada al lado del polideportivo en la zona del mercado viejo donde funcionó el famoso depósito Americano, una edificación que se considera un bien cultural de la ciudad.
La Fundación nace gracias a la iniciativa de un grupo de amigos, que preocupados por la falta de espacios culturales, se dieron a la tarea de consolidar una entidad que permitiera el desarrollo de procesos artísticos, en especial las relacionadas con los estudios musicales. El acta de constitución de Fundartes data del 25 de mayo de 1995.
Durante el tiempo de existencia de la fundación, se les ha brindado a los niños y jóvenes de la comunidad guajira una alternativa sana y productiva para invertir su tiempo y recibir así un complemento a su desarrollo integral.
Alrededor de unos cuatro mil quinientos (4.500) niños se han beneficiado del proceso de Fundartes con una formación musical básica, sin ningún tipo de discriminación y con la aplicación de un modelo pedagógico musical propio.
Durante estos 31 años de funcionamiento de manera ininterrumpida en medio de muchas dificultades sobrevive Fundartes, dando continuidad a esa hermosa tarea de brindarles a los niños y jóvenes la posibilidad de ocupar su tiempo libre de manera útil.
Los estudiantes de Fundartes, padres de familia y miembros de su junta directiva llaman la atención de las autoridades para que se empeñen en la recuperación de los instrumentos necesarios para seguir con el proceso de formación.
Es el momento de conocer la solidaridad de quienes viven en Riohacha, para que denuncien si conocen de alguna información que permita recuperar los instrumentos como saxofones, trompetas, trombones, teclados eléctricos, clarinetes, flautas traversas, guitarras acústicas, acordeones y cajas vallenatas.
La recuperación de esos instrumentos significa la continuidad de un trabajo que enaltece la cultura de La Guajira, pero especialmente la posibilidad para que los niños y jóvenes sigan en ese proceso de formación musical que les permita fortalecer sus valores como personas.

