Este domingo 21 de junio, se vive en el país la segunda jornada electoral para escoger un nuevo presidente que sucederá a Gustavo Petro Urrego, en medio de una polarización que se agudiza al pasar de los días.
Los electores tienen la inmensa responsabilidad de elegir entre dos corrientes políticas, a Iván Cepeda quien representa a la izquierda y de quedar electo dará continuidad a muchos de los programas sociales que deja el presidente Gustavo Petro, o el de derecha, representado en Abelardo De la Espriella, cuyo discurso está fundamentado en la seguridad que reclama un grueso de la población.
En el caso de La Guajira, las campañas se han intensificado promoviendo a los candidatos, buscando en esta oportunidad que aumente la votación en comparación con la primera vuelta.
En las redes sociales, los enfrentamientos de los simpatizantes rayan en la grosería y en la falta de respeto en vez de dedicar el tiempo a contar los alcances de los programas de Gobierno que la gran mayoría de la población desconoce.
Esta campaña presidencial sigue envuelta en una serie de circunstancias que antes de promover el voto informado, se ha enfrascado en el ataque de los activistas como una forma de llamar la atención, para lograr la atención de quienes aún no han definido su voto.
Es también claro que una parte de la población votará en blanco, una alternativa que se plantea para quienes no se identifiquen con ninguno de los dos candidatos.
A pesar de esas circunstancias, el llamado es a la comunidad para que ejerza ese derecho que tiene de votar por el candidato de sus preferencias, sin dejarse influenciar, para lo cual es importante que estudie los programas de Gobierno, los analice y tome su mejor decisión.
En esta polarización que se vive, votar de manera masiva legítima la democracia como también a quien resulte ganador.
La decisión de elegir debe ser libre, sin ningún tipo de presión, por eso las autoridades deben cumplir con el deber de garantizar la seguridad ciudadana.
Los ciudadanos entonces deben aceptar y respetar los resultados, porque se cuenta con un sistema confiable y transparente donde la propia comunidad a través de los jurados y testigos electorales son los mejores vigilantes.
