A propósito de las elecciones de la segunda vuelta presidencial el obispo de la Diócesis de Riohacha, monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, comparte sus reflexiones sobre la polarización que se vive en el país por los simpatizantes de los dos candidatos en contienda Iván Cepeda y Abelardo De la Espriella.
El alto prelado plantea que por candidatos e ideologías no se debe discutir pues se está a un paso de perder amistades, o entrar en discusiones innecesarias.
Lo que sí invita a la comunidad es a votar informados y en paz, que quien se acerque a las urnas lo haga con conocimiento, en libertad y en coherencia con los principios que profesa.
Las preocupaciones se concentran en la forma agresiva, y sin pudor legitimando la violencia verbal de las campañas de los dos candidatos.
Como también la forma estratégica y degradante como se manipulan las emociones sociales como el miedo, la indignación y la venganza, pues la instrumentalización de las emociones en las contiendas democráticas pone a la ciudadanía en grave riesgo de fractura social y en riesgo de violencia.
Además que se compre la conciencia o se obligue a los electores a sufragar por un candidato determinado, como el desinterés de muchos ciudadanos para participar en las elecciones, permitiendo que unos pocos elijan a quien regirá los destinos del país.
Si bien las preocupaciones del obispo son válidas, por la forma como se vive la campaña es importante entonces que la comunidad encuentre la manera de conocer los programas de Gobierno, para tener claridad de cómo van a administrar el país.
Es preciso, dice el obispo, derrotar el abstencionismo para evitar que otros decidan por las políticas y modelo de país en el cual se quiere vivir, desarmar la comunicación de todo prejuicio, rencor, fanatismo y odio, y a purificarla de toda agresividad.
Es también importante no vender el voto, allí está la clave para tomar la mejor decisión de quién va a gobernar el país en medio de las dificultades que está atravesando
El país necesita quedar en las mejores manos, y la comunidad está en la obligación de conocer quiénes son los candidatos, cómo financian sus campañas y qué proponen para de manera consciente ejercer el derecho al voto.

