En cuatro días se conmemora la 463 fiesta patronal de Santo Tomás y se celebra la versión 47 del Festival Cuna de Acordeones (17 a 20 de septiembre), dos acontecimientos entrecruzados que le dan identidad cultural al pueblo villanuevero incardinado en el territorio sonoro del sur de La Guajira.
De acuerdo con los resultados de la investigación realizada por Rafael A. Amaya y Manuel J. Fernández, publicada en 1946, con el título ‘Villanueva: datos historiales de la ciudad de Santo Tomás de Villanueva, departamento del Magdalena – República de Colombia’, fue el español valenciano Roque de Alba quien realiza la fundación hispana de Villanueva en las parcialidades Guazara, Canopán y Guachirú de las tribus indígenas Itotos, el 18 de septiembre de 1562 bajo el patronato de Santo Tomás (1486–1555), quien fue un arzobispo agustino español, destacado predicador y asceta, conocido por su inmensa caridad hacia los pobres, huérfanos y enfermos. Nació en Villanueva de los Infantes, España, arzobispo de Valencia donde aplicó una activa política de asistencia social. En 1658 fue canonizado por el Papa Alejandro VII.
La monografía de Villanueva escrita por Amaya-Fernández recupera de la tradición oral local los milagros atribuibles a Santo Tomás destacando dos: el de la inundación al pueblo por el río el 8 de mayo de 1801 y el milagro de la niña Barbarita Matos en 1840.
En el primer milagro del que se tiene conocimiento, el Santo Patrono intervino directamente ante el peligro inminente que la desbordada creciente del río Villanueva arrasara con toda la población del municipio. “Ante la catástrofe inminente, el pueblo acudió a la iglesia en busca de la imagen, la cual no se encontró. Arreció el pánico en el ánimo de los habitantes. Más fue pasmoso el asombro de estos al cesar de repente la inundación. Volvieron a dar gracias a Dios y encontraron al Santo humedecido y salpicado de barro. ¡Milagro! ¡Milagro! gritaron y avivaron su fe en Santo Tomás”. El segundo milagro se refiere a la intervención del Santo Patrono para salvar a Barbarita de morir ahogada en el río Villanueva crecido.
La familia Fernández da testimonio en este año del milagro ocurrido por la intersección de Santo Tomás para devolverle la vida a María Consuelo Fernández después de permanecer por más de un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Cardiovascular, en extremo estado crítico y con el peor pronóstico reservado. Desde el día de su cumpleaños, el 13 de marzo, ella y todos sus familiares unidos en cadena de oración que se extendió a todo el pueblo, ante la gravedad de la situación, hicimos promesas por su recuperación. Ella misma con profunda convicción y fe dijo: “Hagan todas las promesas por mi salud que yo las cumpliré”.
No tenemos la menor duda que ella sobrevivió, y esperamos por largo tiempo, gracias a un milagro del cual nuestro Santo Patrono fue determinante para que ocurriera. Pues bien, tenemos que cumplir la promesa hecha. En nuestro caso, asistir a una eucaristía de salud, congregarnos, y acompañar la solemne procesión de Santo Tomás en Villanueva el día de la fiesta patronal.
Cordial invitación a encontramos, sin falta, este jueves 18 de septiembre a las 4:30 pm para caminar con la comunidad villanuevera la procesión de nuestro Santo Patrono para pagar las promesas cumplidas por su intersección ante Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que en nuestro caso, se concretó en el milagro por la vida y la salud de nuestra hermana María Consuelo Fernández. Cantaremos, con el acompañamiento de la banda de música Fernandina de cuarta y quinta generación, la primera estrofa del himno a Santo Tomás de Villanueva, compuesto por el normalista Rafael Antonio Amaya y el maestro mayor Manuel José Fernández Frías:
“Eres grande ante Dios y ante el mundo,
Eres templo de ciencia divina,
Eres luz que a este pueblo iluminas,
Con fulgores de fe, unión y paz».








