“Yo, Abelardo De la Espriella, por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, Estado o soberanía extranjera, de quien o de los que hasta ahora he sido súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que tendré verdadera fe y lealtad a la misma; que llevaré las armas en nombre de los Estados Unidos cuando lo exija la Ley; que realizaré servicio no combatiente en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos cuando lo exija la Ley; que realizaré trabajos de importancia nacional bajo dirección civil cuando así lo exija la Ley; y que asumo esta obligación libremente, sin ninguna reserva mental ni propósito de evasión; así que ayúdame Dios.» Sección 337(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) de USA.
La pregunta que suscita este juramento es ¿sí o no genera en la práctica y en concreto una inhabilidad para ejercer el cargo de presidente de la República de Colombia?
De acuerdo con el concepto emitido por un grupo significativo de docentes universitarios de derecho y exmagistrados o exmagistradas de altas cortes y tribunales, existe la inhabilidad y lo sustentan en los siguientes términos:
“Consideramos que, por sus implicaciones éticas, jurídicas y políticas, una persona que haya hecho ese juramento para adquirir la nacionalidad estadounidense no puede ser presidente de Colombia, por cuanto existe una incompatibilidad evidente entre las renuncias y obligaciones implicadas en ese juramento y la naturaleza y funciones de la Presidencia en Colombia
La Presidencia es entonces un cargo que implica una profunda lealtad y fidelidad hacia Colombia, nuestra Constitución y nuestras leyes, por lo cual no puede ser presidente quien, de manera solemne y con efectos jurídicos, al nacionalizarse estadounidense, ha renunciado en forma absoluta a toda lealtad y fidelidad hacia nuestro país. Además, ¿cómo puede jurar de buena fe una persona nacionalizada en Estados Unidos que cumplirá fielmente con la Constitución y la Ley colombiana si ha renunciado a toda lealtad hacia Colombia y sus lealtades primarias son ahora con Estados Unidos?
Nosotros preguntamos: ¿por qué no renuncia a la nacionalidad estadounidense, si dice amar tanto a la patria colombiana y persiste con su aspiración Presidencial? ¿Qué garantía tienen los colombianos y colombianas que no será traidor a la patria si es candidato de Donald Trump? ¿Cómo servir a dos señores simultáneamente, si ahora ‘converso’ al cristianismo acepta y asume la respuesta que le dio Jesús a unos fariseos cuando le preguntaron: ¿es lícito pagar tributo al César o no? Él les respondió: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:20-21 y Marcos 12: 13-17).
El que no tiene ese dilema, inhabilidad y/o conflicto de intereses es el candidato Presidencial Iván Cepeda, como se puede constatar en la última versión de su Programa de Gobierno Por una política exterior de paz, autónoma y solidaria con las y los migrantes. En el subprograma 3.4.1 Protagonismo en la paz global, multilateralismo democrático, jura que “Proyectaremos a Colombia como un actor fundamental en la construcción de una arquitectura global de paz, fortaleciendo el multilateralismo, la cooperación Sur-Sur y las alianzas estratégicas con África, Asia y las economías emergentes para avanzar hacia una inserción internacional más soberana y multipolar.”
Y en el subprograma 3.4.2. Soberanía regional, justicia climática y autonomía, jura “Defenderemos a América Latina y el Caribe como una Zona de Paz, rechazando cualquier forma de injerencia militar extranjera que comprometa la soberanía regional.”
Porque el pueblo colombiano no tiene vocación suicida, ni de cipayo, afirmó que “me la juego por la vida, dignidad y libertad” votando por el # 1 del tarjetón en cabeza de Iván Cepeda.
Esperamos que la mayoría ciudadana nos regalen otros cuatro años para profundizar las transformaciones que la Colombia profunda necesita sin intromisión extranjera.
Para el 21 de junio, Colombia esta advertida y notificada de los graves riesgos que corre la democracia colombiana y la soberanía de la nación, si es elegido un candidato a la Presidencia de la República 2026-2030 que deba cumplir el juramento que hizo cuando le concedieron la gracia de la nacionalidad estadounidense.








