Uno de los últimos nombramientos del gabinete ministerial, del presidente Abelardo De la Espriella, fue la de la nueva ministra de Salud y Protección Social designada Ana María Vesga Gaviria, expresidenta de Acemi y abogada de profesión, con maestría en Economía de la Salud; enfrentará principalmente en esta nueva era, una crisis financiera, donde debe enfrentar con toda la rigidez los problemas de liquidez y deudas en las EPS, hospitales públicos y clínicas privadas.
Las decisiones más criticadas e improvisadas en la salud durante el Gobierno de Gustavo Petro incluyeron las intervenciones masivas a las EPS, la asfixia financiera por desacuerdos en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y la imposición de un modelo preventivo sin sustento operativo, los famosos ‘Equipos Básicos’, a estas estrategias se va a concentrar la mirada de la nueva ministra, donde ya hay preocupación por el destino de 8 billones de pesos que se destinaron para su funcionamiento.
Las críticas al manejo y ejecución de los recursos de los Equipos Básicos de Salud (EBS) por los gerentes de hospitales públicos bajo el Gobierno de Gustavo Petro no se hicieron esperar; se centran las críticas en la falta de trazabilidad financiera, presuntas prácticas clientelistas y debilidades en el control ministerial, en algunos casos dejaron al ratón en la despensa del queso. Se advirtió sobre incongruencias entre los presupuestos ejecutados por las Empresas Sociales del Estado (ESE) y los reportes reales de familias e individuos beneficiados en el territorio, no existen indicadores de impacto en la salud pública.
Otra de las improvisaciones fueron las intervenciones de las EPS; donde gremios y exfuncionarios señalan que estas medidas se aplicaron sin un plan claro de atención, lo que desató zozobra financiera y caos operativo en la red de servicio. La política del Gobierno Petro acertó al señalar que el sistema está excesivamente concentrado en curar enfermedades y que debe otorgar mayor importancia a la promoción y la prevención. El error fue convertir estas prioridades legítimas en argumentos para desmontar el modelo del aseguramiento en todo el país, dejando un caos donde los grandes afectados son los usuarios y pacientes con tratamientos permanentes.
El modelo mal implementado por el Gobierno saliente fue llevarle la contraria al modelo encontrado donde no se puede ser ciego, que produjo logros que no deberían minimizarse. La cobertura de aseguramiento, que hace tres décadas no alcanzaba el 25% de la población, llegó a aproximadamente el 99% en 2025. Al mismo tiempo, Colombia logró mantener un gasto de bolsillo relativamente bajo frente al de otros países de ingresos similares, millones de hogares quedaron protegidos frente al riesgo de tener que financiar directamente una enfermedad costosa.
La principal amenaza para el sistema no proviene únicamente de la corrupción ni de la intermediación, sino de una brecha creciente entre los recursos disponibles y las necesidades de salud; la relación entre los gastos médicos y los ingresos recibidos por UPC alcanzó el 109,5%. En otras palabras, por cada $100 recibidos por UPC se gastaron cerca de $109,5 en atenciones, desfinanciando progresivamente el sistema hasta el punto del colapso que hoy se percibe.
Desde la cartera de Salud y Protección Social, los colombianos esperan de la nueva ministra de Salud, Ana María Vesga, principalmente la superación de la crisis financiera del sector, la garantía en la entrega de medicamentos y una atención médica oportuna. Su designación genera divididas opiniones entre la esperanza de estabilidad técnica y el temor a conflictos de interés por su pasado gremial, pasando de ser parte a juez.
Creer o no en el nuevo Gobierno del presidente electo Abelardo De la Espriella depende de la perspectiva de cada ciudadano frente a sus propuestas de autoridad, seguridad, transparencia descentralización y manejo económico.
Dar o no un voto de confianza a un nuevo rumbo en el Ministerio de la Salud y Protección Social es una decisión personal que depende de cada ciudadano. Para algunos, es una forma de apoyar el inicio de nuevos planes y buscar una mejor atención. brindando una salud con oportunidad, calidad y cero corrupción, para otros, es mejor dudar y vigilar de cerca las acciones desde el primer día, lo cierto es que todos esperamos mejoras sustanciales para los usuarios de los diferentes regímenes que amparan la salud de los colombianos.








