En alguna ocasión el tío ‘Pepe’ Castro me pidió que lo defendiera de un proceso ejecutivo que el Banco Ganadero le había iniciado.
La cuantía del negocio era 500 millones y le expliqué que el abogado común cobraba honorarios profesionales mínimo el 10% del valor de la cuantía, es decir, que me correspondía 50 millones, pero que —por el aprecio y respeto que le tenía—, los rebajaría a 10 millones. Él sonrió y se mostró agradecido; me dijo que le parecía bien y me pidió un mes de plazo para pagarme. Acepté con la condición que el pago fuera de un contado porque quería comprar terneras. El consintió y me ofreció yuca frita, queso y limonada.
Elaboré el poder, el cual firmó y autenticó en la Notaría y comencé a estudiar la demanda y sus anexos. Me di cuenta de algunos errores relacionados con la notificación que le violaban el derecho de defensa que podía atacar a través de un incidente de nulidad, el cual resolví plantear como medio de defensa.
Al mes lo llamé para recordar el pago; tal vez había peliao con la Maricuya porque estaba mal geniao y me dijo que no tenía plata, que no lo molestara, que me avisaba cuando la tuviera y me colgó. Dejé pasar una semana, lo volví a llamar y le pregunté:
—Ajá tío, ¿cómo está?
—Otra vez tú cobrándome… qué vaina, no me dejai ni miá… ya te dije que yo te llamo. Me molestó su grosería porque había sido amplio y generoso con él, pero lo conocía bien y así lo quería.
Como a los dos meses me dijo que fuera a buscar el cheque donde Maricuya y me preguntó por el caso, le expliqué brevemente que estaba en el despacho para decisión. Al llegar, Maricuya me entregó el cheque y me di cuenta que era de un millón; extrañado le dije que eran 10 millones y me respondió: «Tú sabes ‘Fico’ que estamos en verano, la leche no está dando y el sinvergüenza de tu tío se gasta la plata con la flaca esa». Me fui molesto para el banco y al salir lo llamé y le dije:
—Vea tío, apenas me dieron un millón, eso no fue lo pactado. Yo le propongo algo: Deme el saldo con terneras, o le recibo chivos.
—No te voy a da terneras, ni chivo, ni gallina, ni morrocoyos, te voy a da la plata pa que compres tus animales y no me molestes que te has vuelto especialista en hacerme cogé rabia.
El tiempo transcurría y no hallaba la fórmula mágica para persuadir al tío ‘Pepe’ que me pagara. De pronto se me ocurrió una idea: inventar una tragedia sentimental. Luego de dar forma a las ideas fui a visitarlo y apenas me vio, expresó:
—¡Que cosa, no!, otra vez con la cobradera…
Ante semejante recibimiento ya sabía cómo neutralizarlo, puse cara triste y con voz llena de sentimiento le dije:
—Vea tío, no vine a cobrar. Cuando noté que lo desarmé, —continué—: Es que tengo problemas con Alejandra; me dijo que se va para Riohacha con los pelaos porque descubrió que tenía un romance con una monita y ‘Ale’ es celosa y está arreglando sus cosas para irse. Sabía que él quería mucho a mis suegros ‘Chema’ Curvelo y Ana Matilde, y por esa amistad intuía que le tocaba el corazón. Entonces, —rematé—: He hablado mucho con ella, le prometí dejar a la monita y un viaje de luna de miel a San Andrés, pero averigüé los tiquetes, hotel, restaurantes, etc., y me cuesta 5 millones que no los tengo».
De inmediato, expresó:
—No puedo permitir que Alejandra se separe de ti. Yo la quiero mucho; además, ‘Chema’ y Ana son mis hermanos. Vamos al banco pa darte la plata. Luego que me entregó el dinero, se echó a reír y me dijo: «Carajo ‘Fico’, yo creí que el único que se portaba mal en la familia era yo, y tú estai igualito a mí» y empezó a preguntar si la monita estaba buena y se reía de todo lo que le refería. Así pude rescatar 6 millones y el saldo preferí no cobrarlo porque perdí el caso.






