Hace unos días La presidenta de la Corte Constitucional, Paola Meneses, calificó la falta de agua potable en La Guajira como una ‘vergüenza nacional’ y un ‘botín de guerra’ para corruptos. En abril de 2026, denunció que la crisis no es por falta de recursos, sino por corrupción y desidia estatal, afectando gravemente a las comunidades, esta afirmación es muy delicada viniendo de ese organismo.
Históricamente, se ha señalado que la calidad del agua en gran parte de los municipios de La Guajira no es óptima para el consumo humano; el agua potable en los 15 municipios sigue y se caracteriza por una brecha crítica entre las zonas urbanas y rurales, agravada por deficiencias estructurales en la infraestructura y la calidad del recurso. El Departamento siempre ha enfrentado un déficit histórico, aunque se han realizado inversiones importantes en proyectos de acceso, la realidad por zonas no responde a las necesidades que la gente reclama y con el derecho constitucional que así lo exige.
En esta vigencia de 2026, la situación del consumo de agua potable en los 15 municipios de La Guajira muestra avances significativos en infraestructura, aunque persiste una crisis histórica de cobertura, calidad y continuidad, especialmente en la zona rural y Alta Guajira. Se reportan acciones intensivas del Gobierno nacional, municipios y la empresa Esepgua por parte del Departamento, con más de 60 proyectos de agua potable y saneamiento. Pero sigue La Guajira conviviendo en un entorno social, económico y ambiental empobrecido y transformado por la ausencia de pocas acciones reales de gestión y planificación acordes a las necesidades de ese entorno.
A pesar de que la cobertura alcanza cerca del 90%, pero la continuidad es baja, en promedio de 9 horas diarias, a veces menos en ciertos municipios y se pierde un porcentaje considerable del agua tratada por fugas y otros inconvenientes. Según Esepgua, solo 3 de los 15 municipios cuentan con agua que cumple plenamente con los estándares para consumo humano sin riesgo. Entre los municipios que se clasifican en la categoría de ‘Sin Riesgo’ o ‘Riesgo Bajo’ en sus cascos urbanos, se encuentran:
Villanueva, Urumita, El Molino, La Jagua del Pilar, que reporta niveles bajos de riesgo en su red de distribución urbana en comparación con el resto del Departamento. San Juan del Cesar, tradicionalmente un municipio con desempeño favorable en calidad, debido a su cercanía a las fuentes hídricas de la Sierra Nevada y mejor infraestructura de tratamiento. Fonseca y Distracción, presentan niveles de potabilización estables en su zona urbana gracias a las plantas de tratamiento que se abastecen del río Ranchería.
Albania Barrancas y Hatonuevo, se encuentran en una situación intermedia y cuentan con sistemas de tratamientos costosos y modernos, pero su calidad puede fluctuar debido a problemas en la red de distribución o intermitencias en el servicio. Riohacha Maicao, Uribia Manaure, y Dibulla, a pesar de que los tres primeros son centros urbanos con presupuestos importantes, frecuentemente presentan niveles de riesgo (riesgo medio y alto) debido a la antigüedad de sus redes y la presencia de microorganismos o manejos cuestionados en sus inversiones.
En resumen, la situación reportada por Irca, es la siguiente: sin riesgo o bajo, San Juan del Cesar, Distracción, Fonseca, Villanueva. Riesgo Medio, Riohacha, Barrancas, Hatonuevo Albania, El Molino, Urumita y La Jagua del Pilar. Riesgo Alto, Uribia, Manaure, Maicao, Dibulla. Aunque el acceso ha mejorado en 2025 y 2026, el consumo continuo y seguro sigue siendo un reto, hay que trabajar en un enfoque en reducir la brecha entre el casco urbano y las comunidades rurales dispersas principalmente las comunidades indígenas de la Alta Guajira.
La esperanza de los guajiros con el acceso al agua potable las 24 horas en los 15 municipios de La Guajira está fundamentada en la transformación radical de su calidad de vida, salud y desarrollo productivo, buscando superar una crisis histórica de sed de la salud, principalmente en la desnutrición desarrollo integral, la dignidad y calidad de vida; hay que superar la necesidad de caminar horas o desplazarse en burro para conseguir agua, transformando el acceso en un derecho que debe ser garantizado en todo el territorio.
Como dice la canción, “a los guajiros hasta la muerte le llega tarde», del compositor Amílcar Calderón e inmortalizada por Jorge Oñate. También el agua les llega tarde es una filosofía de vida resiliente y optimista, sugiriendo que, ante las dificultades, el guajiro siempre encuentra motivos para vivir, buscar la felicidad y la gloria, ¿pero hasta cuándo?








