“Ay, el 26 del mes de mayo, nació un niñito en el año 57, y allá en La Junta fue bautizado con el nombre de Diomedes” – ‘26 de mayo’, Diomedes Díaz.
El 26 de mayo de 1957, doña Elvira Maestre dio a luz a quien sería considerado el más grande cantautor vallenato: Diomedes Díaz, el cantor campesino, como él mismo se definía en su canción ‘26 de mayo’. Nacido en La Junta, La Guajira, bajo una estrella, su vida estuvo siempre iluminada por un brillo excepcional, protegido por la Virgen del Carmen.
Para honrar su memoria – hoy, ‘26 de mayo’ -, sus seguidores le celebramos el cumpleaños número 68 cantando sus canciones. Mientras quede un fanático de Diomedes sobre la faz de la Tierra, su música seguirá viva en la mente y el corazón de quienes amamos el vallenato auténtico, alegre y festivo que exalta a la mujer y le canta a la vida, el amor y la amistad. Sus canciones trascienden el tiempo, a través de generaciones que continúan disfrutando de su obra musical. La calidad de su música asegura su perdurabilidad, a diferencia del vallenato efímero de hoy. La poesía y el sentimiento puro de sus canciones conmueven, emocionan o entristecen, según el ánimo de quien las escucha, pero siempre son disfrutadas por quien aprecia la fuerza de sus versos.
No conocí personalmente a Diomedes Díaz como hubiera querido, pero he investigado su historia de vida y escuchado relatos sobre ella. La canción ‘Cristina Isabel’ la oí cuando tenía 15 años y vivía en la tierra de la musa que la inspiró: «esa morena de Montería». Desde entonces soy diomedista, muchos años antes de que llegara a estas tierras guajiras por azar del destino, sabiendo que La Junta era su cuna natal.
La faceta humana del genio musical la conocí a través de paisanos de Diomedes Díaz, como mi amigo Javier Gámez (†) y el compositor de sus grandes éxitos, Marciano Martínez, quienes lo describían como un hombre humilde, simpático y carismático, con un don innato para cautivar. Un tipo sencillo, servicial y leal con sus amigos en las buenas y en las malas – tal como lo definió Joaco Guillén -, que, a pesar de la riqueza y la fama, conservó su autenticidad. Le gustaba la comida típica, especialmente el chivo, que comía de pie y con las manos. Nunca cargaba dinero en el bolsillo, pero siempre estaba dispuesto a ayudar. Cuentan que llegaba al aeropuerto de Valledupar y repartía un millón de pesos entre maleteros, taxistas y vendedores, y en su casa no faltaba la romería de gente buscando ayuda para una fórmula médica, pagar la luz o comprar una lista escolar. Diomedes Díaz fue, en esencia, un hombre noble y de gran corazón.
Considerado el máximo exponente de la música vallenata, con ventas sin precedentes, cada lanzamiento discográfico era un acontecimiento apoteósico en Valledupar. Colaboró con los más destacados acordeoneros del folclor: Náfer Durán, Elberto “El Debe” López, ‘Colacho’ Mendoza, ‘Cocha’ Molina, ‘Juancho’ Rois, Iván Zuleta (actual Rey Vallenato), Franco Arguelles, ‘Juancho’ de la Espriella y ‘Alvarito’ López, su compañero musical en sus últimos años. Su extensa obra musical incluye numerosos éxitos como ‘Tres canciones’ (‘La ventana marroncita’), ‘Cristina Isabel’, ‘Sin medir distancia’, ‘Bonita’, ‘Volvamos’, ‘Mi muchacho’, ‘Tú eres la reina’, ‘El chanchullito’, ‘Para mi fanaticada, ‘Cariñito de mi vida’ (grabada por Rafael Orozco), ‘Título de amor’, ‘Mi ahijado’, ‘La juntera’, ‘Brindo con el alma’, ‘Cantando’, ‘Tu serenata’ y ‘La plata’ (adaptación de una canción de Calixto Ochoa). Esta es solo una pequeña muestra de su vasta discografía.
Cantante, compositor, verseador y showman, cualidades difíciles de encontrar en un solo artista, explican la grandeza de Diomedes Díaz, quien con orgullo afirmaba que «Como Diomedes no nace otro igual, y si nace no se cría, y si se cría se vuelve loco». Su inteligencia para componer, talento para cantar, su voz, su habilidad para improvisar, y su carisma y estilo artístico en el escenario, lo convirtieron en un monstruo musical idolatrado por su fanaticada, a la que él le compuso la canción ‘Para mi fanaticada’.
Diomedes ha sido el artista vallenato más aclamado y exitoso. El talento musical del ‘Cacique de la Junta’ era indiscutible. Lástima algunos problemas personales y de salud que ensombrecieron su vida, como la muerte de su admiradora Doris Adriana Niño y la enfermedad de Guillain-Barré. A pesar de ello, su fama y talento artístico no han sido superados.
Murió el 22 de diciembre de 2013, dejando un legado musical vivo en el recuerdo de sus fans, que hoy lo recordamos con alegría por todo lo que le dio al folclor vallenato.
¡Grande Diomedes!








