Si hablamos específicamente de regiones del país, el Caribe colombiano no es el peor; en temas de educación, sin embargo, los índices en cuanto a calidad educativa en varios departamentos están por debajo de otros de distintas regiones.
Terminando este cuatrienio, el Gobierno del cambio deja el sector educativo en la región Caribe con avances significativos en gratuidad, expansión de cupos universitarios y mejoramiento de infraestructura rural, sin embargo, el sector sigue enfrentando profundos retos estructurales, marcados por una baja calidad académica sostenida y persistentes brechas de desigualdad regional.
En la región se percibe una desigualdad departamental, pese a la mejora general, persisten abismos territoriales; mientras el Atlántico cuenta con una cobertura superior al 50%, departamentos como La Guajira por dar un ejemplo apenas superan el 20%, evidenciando la necesidad de mayor inversión territorial.
Históricamente y durante el transcurso de este Gobierno, los resultados de las pruebas de estado han mostrado que más del 60% de los colegios públicos de la región Caribe se ubican en los niveles de desempeño más bajos; la calidad sigue estancada frente a otras regiones del país.
Las brechas institucionales, son evidentes la falta de recursos, la deserción estudiantil y la sobreedad en secundaria alta continúan siendo problemáticas graves que limitan el desarrollo de trayectorias educativas completas, afectando el talento humano en su formación.
A pesar de los grandes esfuerzos que los distintos estamentos del Gobierno nacional realizan para mejorar las condiciones de la educación en Colombia, el resultado general deja mucho qué desear, una de las causas del poco impacto de las políticas públicas es la falta de investigaciones específicas para conocer el sector educativo y evaluar el impacto de la intervención gubernamental en las regiones, en este caso en la región Caribe. Es necesario conocer un real diagnóstico de la problemática educativa, a partir de los principales indicadores educativos en los 7 departamentos.
Persiste un marcado acento el rezago que presenta la costa Caribe frente al resto del país, lo cual sin lugar a duda es parte del mapa de nuestro desarrollo en el Caribe, sin embargo, esto no es una novedad ni un descubrimiento reciente en la costa, existen expertos que, han sido pioneros en reconocer de manera crítica nuestros avances y retrocesos, pero además han propuesto correctivos que promuevan el desarrollo regional, pero el centralismo no nos ha dejado avanzar.
El Caribe es, de todas las regiones del país, la que viene mostrando balances menos favorables en términos de rendimiento escolar. Según los reportes de las pruebas Saber, sus resultados en calidad se encuentran por debajo de los promedios nacionales y de otras regiones como el Pacifico.
El balance que hacen los colombianos al término de este Gobierno, que finaliza su mandato el 7 de agosto de 2026 está profundamente polarizado, registrando una imagen favorable y desfavorable que se encuentra casi dividida a la mitad en la opinión pública; los escándalos sobre la gestión administrativa, los constantes cambios de ministros y los escándalos de corrupción que han salpicado al entorno del ejecutivo no se escapa la cartera de Educación.
En necesario que no se siga viendo el tema de la educación como un negocio, sino más bien como la forma en que en la Costa Caribe se pueda generar nuevos profesionales capacitados integralmente para que, en un futuro, puedan ser esos mismos profesionales quienes generen nuevos procesos de transformación y movilización social en nuestra región costeña.
No se trata solamente de ofrecer una silla en un salón de clases, sino más bien de tener, por ejemplo, una buena planta de docentes capacitada, actualizada y sobre todo contextualizada, no solamente desde el punto de vista laboral sino desde el contexto social y cultural de nuestra región.
Así como se unen los 7 gobernadores para tener un canal como Telecaribe, que nos representa muy bien, también es importante la unión en torno a una política pública educativa con enfoque diferencial, que impuse el desarrollo que todos los costeños soñamos. Elegir a conciencia permite exigir a los candidatos además de mejorar la calidad educativa, se necesitan soluciones reales a crisis que afectan directamente el bolsillo del costeño, como las altas tarifas de energía, el costo de los servicios públicos y la inversión en la red vial.








