Donde impera la corrupción, los deseos de progresar y crecer, desaparecen por el predominio de interés personal, sobre legítimos derechos concebidos. Las administraciones públicas siempre están en déficit para servir por las malas acciones de gobernantes y servidores públicos que utilizan las instituciones para sacarle el jugo en el cuarto de hora que tienen y despacharse saqueándola sin ningún pudor para enriquecerse a toda carrera y en corto tiempo, gozando de impunidad, amparos y protección de la autoridad competente que ejerce controles efímeros y superficiales, concluyendo las investigaciones más de las veces en archivos, previas transacciones y retribuciones compensativas y compartidas de ayudas mutuas.
El sentido de pertenencia no existe en el círculo de la corrupción que compromete la responsabilidad de los servidores públicos en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; conjuntamente con las autoridades de control disciplinario, fiscal y penal; que ejercen con más vergüenza que merito, favoreciendo a quienes les causan daños y perjuicios a las instituciones públicas.
Por referidas circunstancias, vivimos estancados en abandono y precariedad, porque se esfuman recursos, derechos y beneficios colectivos, sin que autoridad alguna se ocupe y dedique a investigar y mejorar el estado deprimente en que viven cohabitantes de localidades condenadas a vivir de las dependencias, subyugados a familias de tradición política en diferentes zonas territoriales, a las que no se les asoma, ni en sombra, el desarrollo y progreso por estar sometido al menosprecio de los dueños del poder.
Colombia es un laberinto, una selva o un tanque sin fondo en donde todos lo perdemos en el tránsitode la vida, relacionado sobre derechos que, por Constitución y Ley, nos corresponde, pero están sujetos a apropiaciones ilícitas para algunas autoridades y uso indebido de quienes administran las cosas públicas. Si estas prácticas las repetimos todos los años ¿qué esperanza tenemos para crecer?
Los gobernantes no planifican obras de interés general, financiándolas con partidas presupuestales, pero se han habituado a endeudamientos, beneficiando a las entidades bancarias, pago de intereses, pignorando recursos de regalías, generándoles ganancia por créditos de endeudamiento y ninguna utilidad a los habitantes de los territorios que la comprometen.
La nación, departamentos, distritos y municipios, están hasta la coronilla con los créditos en crecimiento sin que se investigue el destino y cumplimiento de los recursos obtenidos con créditos. Algunos mandatarios se los apropian a sabiendas que nada les ocurrirá, si ligan y sobornan a quienes los investiguen.
La historia de los ingresos económicos, por concepto de explotación minera, demuestran que únicamente ha beneficiado a los corruptos que participan en los distinto periodos de gobiernos y entidades financieras, que facilitan los empréstitos con pagos de comisiones, a gobernantes que utilicen ofertas comerciales garantizadas con las pignoraciones de las regalías.
Si unificáramos los montos de todas las deudas de nación, departamentos, distritos y municipios se podría deducir la tronera económica que dejan las prácticas de corrupción en todos los territorios que, de castigarse, tendrían que salir disparados de las administraciones públicas, no menos de un millón de servidores públicos, con causas de inhabilidad parcial o definitiva, para continuar prestando servicios públicos independientemente de las condenas penales sentenciadas. De haber imperado la justicia anticorrupción, muchos de estos problemas se hubieran menguado y superado gradualmente, con escarmiento y temor de quien se expone en las participaciones de hechos ilícitos, irregulares y torcidos.
Las corrientes financieras están repesadas y estáticas, como la represa del Ranchería, por carencias de circulación y expansión de capitales para irrigar la producción que debe estar siempre respaldada por los gobiernos, avalando programas aprobados, subsidiando y amparando créditos pagaderos con el resultado de operaciones agrícolas, industriales, comerciales o de cualquier objeto, en condición de compromisos de gobiernos.
Es muy diciente que los ingresos que provienen del negocio de cocaína a Colombia, originados de EE. UU y Europa, superen las ventas de los hidrocarburos (petróleo y gas). Existen autoridades nacionales e internacionales, facultadas para vigilar, controlar y frenar, previa identificación de manejos, referencias de origen, destinos y medios de transferencias, que pueden ser ordinarias, comunes, sofisticadas y virtuales, entre otras; que están tolerando y encubriendo, operaciones ilegales.
Los recursos del narcotráfico por su condición ilícita, requieren de lavados para sus legalizaciones en compras de armas, para organizaciones al margen de la Ley, contrabando internacional, comercializaciones sin facturas, cuentas en paraísos fiscales, compraventas de divisas, bonos, bitcoin y similares; transferencias financieras secretas, créditos clandestinos o gota gotas y comercio informal; generando concentraciones de capitales, en distinguidos personajes, que por lo general, lo utilizan, más para el mal, que para el bien, no colocándolo al servicio de emprendimientos, para impulsar oportunidades laborales y servicios; sino a otros objetivos causantes de daños
En manejos tributarios, Colombia deja de percibir anualmente, más de 100 billones anuales, en exenciones de rentas, remesas a multinacionales e IVA. Deducciones de impuestos con regalías, gracias al expresidente Álvaro Uribe, avalado por la Corte Constitucional, en detrimento del recurso de la nación. Además, devoluciones de IVA, a importaciones, subsidios a los combustibles fósiles y muchas, prebendas, gabelas y trampas que esclarecen la totalidad de los ingresos que se dejan de percibir, por una cantidad de beneficios que se conceden a particulares en deterioro de la nación.
La salud sigue patas arriba, saturadas de robos, desatenciones, incumplimientos laborales y series de asuntos, que rayan con la ética y moralidad, cuya responsabilidad es atribuida directamente a los operadores del sistema de salud, en el incumplimiento de deberes y obligaciones, de los servicios.
Colombia es una pobre nación, secuestrada por los corruptos dueños del poder, que gobiernan y mandan, acabando, destruyendo y apropiándose; de todos lo que se atraviese en el camino, de mala fe y de manera perversa, hechos que producen, asfixias y ahogos. Ante tales circunstancias, ¿cuándo y cómo podríamos liberarnos de las desfachateces, robos continuados, endeudamientos alarmantes, desigualdades, injusticias y descalabros administrativos? ¿Cómo desenredarse, de caminos espinosos, fangosos y oscuros, con túneles en terrenos quebradizos para salir de este laberinto?








