Hoy invito a mis paisanos guajiros y residentes de este Departamento, hacer un alto en el camino y reflexionar sobre nuestro contexto político- administrativo.
Es de resaltar que en los últimos ocho años, todos los supuestos proyectos de mayor inversión han sido administrados y coordinados desde el gobierno central, como es el caso de la energía eólica, y estos se han concretado luego de la destitución de los gobernantes que fueron electos por los mismos guajiros, dando paso, a su vez, a las medidas de intervenciones directas del Gobierno Nacional en diversos sectores como lo ha sido la salud, cuya intervención debía durar un lapso de un año y hasta la fecha y, desde mi punto de vista, no he visto grandes cambios, así mismo en el sector educación ni en políticas para el agua. Se sigue viendo en la población guajira índices de mortalidad infantil por desnutrición; en educación rural y étnica se continuaron las mismas dificultades, pero con la aparición del Covid no sé realmente cómo se hará en las comunidades donde no hay luz y por ende tampoco red wi-fi para estudiar; y con respecto al agua, el problema no cesa. Creo que la implementación de este mecanismo para evitar la corrupción y el mal manejo de los recursos fue como dice el dicho “peor la cura que la enfermedad”.
En las pasadas elecciones el pueblo guajiro volvió a elegir a sus gobernantes y muy a pesar de los ganadores tanto en el ámbito departamental como municipal para algunos deseosos de poder y llenos de resentimientos sociales por resultar vencidos, se dan a la tarea de lograr la destitución e inhabilidad de los que resultaron electos valiéndose de cualquier argumento para entablar demandas, incitar al pueblo a revocatorias de mandatos, hago una aclaratoria no es que esté en desacuerdo de la democracia, ni que apoye los actos indebidos, lo que en realidad considero es que los intereses guajiros deben estar por encima de las diferencias políticas internas.
En tal sentido y en medio de una pandemia por Covid-19, la crisis social, política y económica que se vive en La Guajira, considero que No es el momento de cerrar filas y de permitir que prosperen las destituciones del gobernador de La Guajira, o de cualquier alcalde que seguramente, a toda luz, obedece más a intereses políticos que a la interpretación y aplicación de la ley.
Es necesario preguntamos: ¿Por qué las demandas por este mismo sentido en contra de otros mandatarios del país no salen a flote o prosperan con la misma velocidad que cuando se presenta un caso en La Guajira?
A nivel nacional muchos aspirantes a cualquier curul se reúnen con candidatos de otras colectividades pública o clandestinamente y después se filtran las fotos, o cuántos no son familiares de los que fungen como funcionarios públicos y no les ha pasado, ni les va a pasar nada.
Como guajiros debemos darnos la tarea de investigar un poco más sobre este tema, que de forma directa o indirecta nos afecta a todos los que vivimos en este Departamento, para saber qué es lo que en realidad se esconde y se busca detrás de todo este complicado escenario de poder, que está demostrado, no son precisamente solo intereses de corrientes políticas guajiras, es hora de defender nuestra institucionalidad y saber a dónde vamos a parar.







