“Ahora que escucho sonar el acordeón de Villa, sus notas lindas me ponen sentimental, me traen recuerdos esas bellas melodías sigue tocando porque yo quiero cantar”, mosaico ‘Reencuentro de Los Betos’ 1993. Este no es un año cualquiera para la vida musical del Todoterreno del vallenato ‘Beto’ Zabaleta, se cumplen los primeros cincuenta años de su vida musical desde aquella vez que por recomendación de ‘Emilianito Zuleta, Emilio Oviedo lo sacó del velorio de un primo que falleció para llevárselo al Ramal de El Molino para probar su canto en su desesperada gestión por encontrarle reemplazo a Rafael Orozco que ‘había dado el paso’ uniéndose con Israel Romero para que naciera ‘El Binomio de Oro’.
Igual merece destacarse que de la misma manera se celebran este año las Bodas de Oro del amor a primera vista de ‘Beto’ Zabaleta con Monguí el pueblo a donde enterraron mi ombligo, evidentemente fue la Junta Organizadora del Tercer Festival del Dulce de Leche que se realizó durante los días 24 , 25 y 26 de diciembre de 1976, fue la primera vez que ‘Beto’ y Oviedo fueron contratados para tocar en mi región, como dato curioso ellos fueron contratados para tocar dos noches seguidas, durmieron en hamacas en mi escuela y los organizadores les colocaron en el patio un tanque de veinte latas de los que venía la gasolina sin tapa allí les echaron el agua y les pusieron una totuma y jabón para que se bañaran.
Lo sucedido aquella vez fue maravilloso, todos los pueblos del sur de Riohacha y la mismísima capital quedó sin gente joven, todos se fueron a Monguí para presenciar las presentaciones de ‘Beto’ y Emilio Oviedo que estaban estrenando su primer trabajo discográfico juntos ‘Recordaciones’ todas sus canciones fueron éxitos recurrentes en la radio y en los bailes pero fue Monguí el primer festival en el norte de La Guajira que confió en esa agrupación, así nació lo que todos podríamos llamar un amor a primera vista, por eso la fanaticada más fiel que tiene el cantante de las mujeres está en la Capital Mundial del Dulce de Leche, allí él no pasa de moda y prueba de ello es que de 23 ediciones del festival que se han realizado él ha estado presente en 11, su agrupación es definitivamente el grupo de planta de nuestra fiesta.
Cada vez que se va a realizar el festival se presentan diferencias de criterio sobre muchos temas, a veces controversiales, pero en lo único que todos siempre estamos de acuerdo es que ‘Beto’ no puede faltar al festival, la gente lo pide, es el ídolo y está comprobado que es quien más gente lleva al festival, con el único acordeonero que ha grabado y no fue a Monguí fue con Saúl Lalleman, todos los demás allá estuvieron con nosotros.
Parece que la voz de ‘Beto’ supiera la importancia de sus efemérides, es evidente que ese señor está cantando como en sus mejores tiempos, todas sus presentaciones son exitosas, los empresarios de la industria del espectáculo lo buscan, el público exige su presencia en la parrilla y en la radio su música es más recurrente que siempre, es evidente que ese señor está bien rodeado porque está renovado, su voz clara y fresca, no está gritando y su cadencia permanece incólume, lo digo porque le he seguido los pasos a sus presentaciones desde cuando nos dio en el festival en diciembre reciente pasado el más hermoso concierto de todos los que se realizaron en Monguí, mostró afinación, buena pronunciación, se entregó a la multitud de mujeres que cantaron sus canciones y ellas se entregaron a él, no hay duda está bien rodeado y bien aconsejado, sin falsas modestias y cercano a la gente, él tiene claro lo que dice ‘Poncho’ Zuleta que “Antes que ser un artista hay que ser gente”.
Faltan más de seis meses para la realización de la edición XXIV del Festival y ya estamos en la gestión para garantizar la presencia entre nosotros de ‘Beto’ el sábado de diciembre, segundo día del Festival, a petición de la comunidad, allí será objeto de un gran reconocimiento por su aporte a la salvaguardia de la música vallenata tradicional, por su vida, por su obra y por ser como será declarado hijo adoptivo de Monguí.
Un análisis retrospectivo nos permite enterarnos que ese epónimo hijo del Molino es un artista exitoso de los talones a la mollera, su obra es una huella indeleble, su talento indiscutible y su arraigo popular indudable, precisamente porque no se le han subido nunca los humos a la cabeza, de ello dan testimonio sus más cercanos amigos entre ellos ‘Rafa’ Manjarrez su compositor de cabecera cuyas hijas comparten sangre con los de ‘Beto’.
Su catálogo es extenso y meritorio, para comprobarlo miremos que comenzó como ya se dijo con ‘Recordaciones’, después La Ley del Embudo en 1977 y lo máximo en 1978 dejándonos para el recuerdo bellas páginas musicales que nadie olvida, allí se produjo la separación en lo cual incidió un encuentro social en Barranquilla a donde se conocieron los dos ‘Betos’, Villa y Zabaleta, así grabaron su primer LP ‘El cantor Triunfante’ posicionando de entrada los éxitos ‘El enfermo’ y ‘Mi mala estrella’ de ‘Nando’ Marín, ‘El cantor triunfante’ de Héctor Zuleta y ‘Mírame’ de Tobías Enrique Pumarejo, para fin de año el mismo 1979 lanzaron ‘Triunfadores’, posicionando seis canciones en el gusto del público, y culminando 1980 dieron el paso definitivo a la cima con ‘Orgullo Guajiro’ cuando se produjo una ruptura con la disquera.
Al salir de Codiscos hicieron un LP por su cuenta y riesgo ‘Para todos’ en 1981, pegó solito y se vendió en las calles como pan caliente, finalmente llegaron al acuerdo y regresaron para grabar un LP con el nombre adecuado, ‘Hasta aquí llegamos’ en 1982 así recibieron la carta de libertad y no obstante que se tenía la impresión que lo grabaron de mala gana es de muy grata recordación, tres canciones lo catapultaron ‘Tarde a tarde’ de Roberto Calderón, ‘Aquel amor’ de Manjarrez y ‘La de los ojos negros’ de Marcos Díaz, así ingresaron con todas las credenciales a CBS a donde grabaron los LP ‘Déjenme quererla’, antes de concluir 1982, en 1983 ‘Regalo mis canciones’, en 1984 ‘Por quererte tanto’, en 1985 ‘Parrandas inolvidables’, en 1986 recibieron una tentadora propuesta de la disquera venezolana Diskarime.








