No hay dudas. Bajo el lecho marino de La Guajira, frente al mar Caribe, se encuentra la gran esperanza energética de Colombia. El Bloque Tayrona, que se encuentra a unos 5 km de profundidad y con más de 6 TCF de gas en sitio, o sea, unos seis billones, de pies cúbicos de gas natural, la clave directa para resolver el momento crítico que tiene el país, con la falta de un combustible que escasea y sus precios se disparan.
Por eso hoy, Sirius emerge como una de las apuestas más importantes y esperanzadoras para garantizar el suministro de gas natural en el país hacia el futuro.
Indiscutiblemente, la visita del presidente de Petrobras, Alcindo Moritz, a La Guajira, reavivó el debate sobre el futuro energético del país y confirmó que el proyecto Sirius continúa siendo la mayor promesa para recuperar la autosuficiencia en gas natural.
Durante un encuentro con dirigentes y periodistas, el empresario brasilero, habló claro y directo sobre lo que llamamos sede del proyecto, pero que los inversionistas, advierten, que todo va más allá de una sede, sino cómo se va a mover el proceso extractivo del combustible para satisfacer la demanda nacional.
La visita de Moritz no dejó dudas: Petrobras considera a Colombia un socio estratégico, pero exige estabilidad jurídica y reglas claras para avanzar en una inversión que podría superar los USD 3.000 millones. Es un mensaje que Bogotá no puede ignorar. La incertidumbre regulatoria, los cambios abruptos en políticas energéticas y los tiempos extensos para licencias ambientales continúan siendo los principales riesgos para que Sirius entre en operación antes de 2030, una fecha que ya es optimista.
La Guajira será el departamento que sentirá, para bien o para mal, el impacto del proyecto. La región exige que los beneficios no se limiten a declaraciones ni a convenios simbólicos, sino que sean transformadores: acceso a agua potable, empleos locales, infraestructura y participación en la cadena de valor. La legitimidad del proyecto dependerá de que estas comunidades no vuelvan a ser espectadores pasivos del desarrollo energético del país.
El gobernador Jairo Aguilar Deluque, pidió un cambio en el lenguaje que utilizan para hablar del Departamento. Siempre se señala a los guajiros de malversar las regalías, pero no se detienen a pensar que el rezago o brecha social, era tan grande, que por mucho dinero que ingresa por regalías, será muy difícil estrecharlo, si todos los actores, Estado, sector privado y los gobiernos territoriales, no se comprometen a sembrar los recursos directamente en la solución a los problemas tradicionales que arrastra esta región.
Si Colombia quiere recuperar su soberanía energética, Sirius no puede fallar. Y la visita de Petrobras a La Guajira es un recordatorio de que el reloj ya está corriendo.