Mientras en otras ciudades los gobiernos trabajan por recuperar el espacio público, en Riohacha la informalidad sigue robándose lo poco que queda para el bienestar ciudadano.
Los años siguen pasando y el problema se agudiza ante la mirada indiferente de los gobiernos de turno que poco han mostrado para superar esa situación.
En la capital de La Guajira es usual la venta del espacio público en sectores de concentración como el mercado viejo y nuevo y la calle primera, donde las indígenas wayuú dedicadas a la venta de artesanías fueron desplazadas poco a poco.
Es frecuente observar cómo vendedores informales se apoderan de ciertos sitios sin que la Administración Distrital ejerza el principio de autoridad para recuperar un bien que es considerado público.
La indiferencia de la autoridad, y de la comunidad que poco reclama, es la garantía que tienen quienes se apoderan de esos espacios que son de la ciudad para la libre movilidad de los transeúntes.
Para la ONU-Hábitat el espacio público es un componente crucial de las ciudades y comunidades sostenibles: proporciona servicios ecosistémicos, mejora la salud y el bienestar, garantiza la inclusión social y el intercambio económico, y por lo tanto enriquece la calidad de vida de todos los habitantes urbanos sin dejar a nadie atrás.
Las investigaciones de ONU-Hábitat demuestran que las ciudades que funcionan bien destinan alrededor del 50% de su superficie a espacios públicos. Lamentablemente pocas ciudades en el mundo alcanzan ese objetivo.
La falta de espacios públicos de calidad reduce la calidad de vida urbana, lo que conlleva al aumento de la delincuencia, tensiones sociales, impactos negativos en la salud y congestión.
El espacio público ofrece la optimización del desempeño urbano: construir comunidades más seguras y cohesionadas, reducir las desigualdades espaciales, impulsar las economías locales y reintroducir la naturaleza en la ciudad.
Es clave entonces que la Administración realmente mire con otros ojos esta situación para analizarla con expertos, tratando de entender lo que está pasando con la ciudad y su gente y empezar a plantear soluciones a corto y mediano plazo.