La empresa Cerrejón confirmó que suspende sus operaciones en respuesta al bloqueo en el kilómetro 3 de la línea férrea que cumplió diez días por parte de la Asociación de Comunidades Negras Territorio Hosco Revivir.
Este año han enfrentado 80 bloqueos, lo que ha afectado las actividades ferroviarias pero además la mayoría no tienen relación con la empresa.
El actual bloqueo de la línea férrea inició el 23 de mayo impidiendo el suministro de bienes esenciales para la operación, incluido el combustible, el transporte de carbón hacia el puerto y el desarrollo de las actividades productivas en la mina.
Una fotografía que deja varias reflexiones por lo que significa esta empresa para el desarrollo de La Guajira, muy a pesar que se trata de la explotación de un mineral como el carbón que deja ciertas afectaciones, pero donde la empresa ha demostrado que lo hace de manera responsable para causar el menos daño posible.
En esta oportunidad la mayoría de los contratos de trabajo quedan suspendidos, salvo aquellos indispensables para labores de cuidado y mantenimiento durante la suspensión. Estas actividades incluirán las medidas sociales requeridas y los controles ambientales obligatorios.
La parálisis de las operaciones de la empresa Cerrejón dejaría incalculables afectaciones, y pone en riesgo la estabilidad económica de más de doce mil empleos, entre directos e indirectos, además del pago de regalías al departamento, a varios municipios y la Nación, que se utilizan para financiar proyectos sociales.
La empresa sigue reiterando el llamado al diálogo constructivo para poner fin a esas acciones, que no solo afectan las operaciones de Cerrejón, sino que también generan impactos negativos sobre el empleo, el desarrollo regional y la estabilidad económica de La Guajira y Colombia.
Es decir, se requiere de manera urgente, que las autoridades miren con otros ojos este tema, y acompañen a la empresa a superar esta dificultad que ya empezó a generar repercusiones que pueden ser muy graves si no se logra que se levante la protesta.
Es importante que las partes se sienten a dialogar en medio de las diferencias, acompañados de la institucionalidad donde prime la sensatez para llegar a acuerdos que beneficien a todos.
No es justo dejar a la empresa y a las comunidades que protestan sola en este trance, es necesario que desde la institucionalidad, los trabajadores, los contratistas, se encuentre el camino para superar esta dificultad.

