El Ideam sigue informando que las condiciones tipo El Niño ya se encuentran presentes tanto en el océano como en la atmosfera. Las predicciones climáticas indican probabilidades superiores al 95% de que dichas condiciones se mantendrán y fortalecerán en el transcurso del segundo semestre de este 2026, extendiéndose inclusive hasta el primer trimestre de 2027.
La información es un llamado urgente a los gobernadores y alcaldes de todo el país incluyendo el departamento de La Guajira, para que aborden el tema como corresponde y pongan en marcha los planes de contingencia para garantizar el acceso al agua a la comunidad.
Es una situación que no se debe mirar de soslayo, especialmente en zonas como la Alta Guajira donde el déficit de agua es alto frente a comunidades que viven de manera dispersa.
El tema es delicado y complejo, de allí que desde la Administración departamental se requiere que lidere junto al nivel central las acciones que se deben implementar para que el fenómeno del Niño no golpee tan fuerte a las comunidades.
Los análisis técnicos realizados por el Ideam indican que, de mantenerse la evolución prevista por los modelos climáticos internacionales, podrían presentarse incrementos de la temperatura del aire por encima de los valores climatológicos normales en diferentes regiones del país (Pacífica, Andina y Caribe, principalmente).
Esas condiciones favorecen una mayor evapotranspiración, incrementan la demanda hídrica de los ecosistemas y sectores productivos, y pueden contribuir al desarrollo de episodios de estrés hídrico, especialmente en zonas con alta vulnerabilidad o con antecedentes de déficit de precipitación.
Asimismo, la disminución de las lluvias y el aumento de las temperaturas podrían generar una reducción progresiva en los caudales de ríos y quebradas, menores niveles en embalses y reservorios, afectaciones en la disponibilidad del recurso hídrico para consumo humano, actividades agropecuarias, generación hidroeléctrica y sostenimiento de ecosistemas estratégicos.
Al tiempo esas condiciones también pueden incrementar la probabilidad de ocurrencia de incendios de cobertura vegetal, deterioro de la calidad del aire en algunas regiones y afectaciones sobre la productividad agrícola y pecuaria.
Ante este panorama, el Ideam recomienda a las autoridades nacionales, regionales y locales fortalecer las acciones de seguimiento hidrometeorológico, revisar y actualizar los planes de contingencia para la gestión del recurso hídrico, promover medidas de ahorro y uso eficiente del agua, implementar estrategias preventivas frente a incendios de cobertura vegetal y mantener activos los mecanismos de monitoreo y alerta temprana.

