Las comunidades afrodescendientes y wayuu, protestan por la expedición del Decreto 0514 del 19 de mayo de este 2026 sobre la Línea Negra, expedido por el Gobierno nacional puesto que atenta contra la autonomía territorial de esos pueblos.
Es una protesta que si bien genera algunas incomodidades es legítima, porque el gobierno del presidente Gustavo Petro, actúa en contra de una decisión del Consejo de Estado que declaró nulo el Decreto 1500 de 2018 porque el expresidente Juan Manuel Santos, lo expidió sin consultar a la comunidades wayuu y afrodescendientes donde impuso más de 180 sitios sagrados sobre territorios ancestrales, resguardos y cementerios wayuu fundamentado en una cartografía irregular del IGAC.
En respuesta al fallo del Consejo de Estado, el Gobierno nacional expide un nuevo decreto que hoy es objeto de rechazo porque fue fundamentado sobre los mismos 348 sitios sagrados 181 de ellos en territorio wayuu y afrodescendiente con la misma cartografía inválida.
Esa imposición del Gobierno nacional que causa serios traumas a la autonomía de estos territorios, requiere de manera urgente que se atienda la protesta para que de manera amplia se dialogue para atender las justas peticiones de unas comunidades que se sienten irrespetadas.
No es sano que este decreto de alguna manera termine fracturando las relaciones con los cuatro pueblos de la Sierra Nevada, puesto que ellos serían los consultados de querer implementarse algunas iniciativas sobre la Línea Negra considerada como la delimitación de los territorios ancestrales de las comunidades arhuaco, kogui, kankuamo y wiwa.
Como muy bien lo afirma el antropólogo Weildler Guerra Curvelo, la expedición del nuevo decreto es inédito, porque es jerarquizar a pueblos indígenas hermanos a través de la imposición de una ontología sobre otra.
“Es como imponer un sistema de parentesco por considerarlo superior. Un pueblo que durante siglos surcó el Caribe, gobernó su territorio y su mar, queda reducido a subalterno por un decreto que el poder judicial ya había enterrado. No hay justicia étnica donde eso ocurre: hay desplazamiento, menoscabo de la autonomía de un pueblo y la imposición de una visión del mundo sobre otra. Tristemente en su propio territorio”.
Esta es una sabia reflexión que debe llegar al propio Presidente Gustavo Petro, y su ministro del Interior, Armando Benedetti, para evitar que la situación trascienda a otros escenarios.
El diálogo y el escuchar desde los sentimientos de la tierra permiten de alguna manera entender estas reclamaciones del pueblo wayuú y afrodescendientes que hoy se sienten traicionados.

