Editorial Diario del Norte
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Salud Mental

Hasta la semana epidemiológica 39 de 2026, La Guajira notificó 302 intentos de suicidio, frente a 240 esperados. En la semana 37, de 265 casos, 42 correspondían a…

Hasta la semana epidemiológica 39 de 2026, La Guajira notificó 302 intentos de suicidio, frente a 240 esperados. En la semana 37, de 265 casos, 42 correspondían a…

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Hasta la semana epidemiológica 39 de 2026, La Guajira notificó 302 intentos de suicidio, frente a 240 esperados. En la semana 37, de 265 casos, 42 correspondían a niños y niñas de 10 a 14 años y 80 a adolescentes y jóvenes de 15 a 19 años. Casi la mitad de los intentos notificados estaba entre los 10 y los 19 años.

Son cifras oficiales que demandan de un serio análisis de las autoridades de Salud de La Guajira, especialmente porque la mayoría corresponden a niños y jóvenes del territorio.

Otro dato no menos importante en los últimos 5 años, 18 niños se han quitado la vida, que tampoco ha demando el interés de las autoridades de salud por conocer las causas de esas decisiones.

La médica pediatra e investigadora, Ileana Curiel, conoce de relatos de autolesiones en adolescentes de colegios e internados  indígenas. Cortes en la piel que no necesariamente implican intención de morir, pero que pueden expresar un sufrimiento difícil de comunicar.

Hasta la semana 39 se notificaron 1.167 casos sospechosos de violencia de género e intrafamiliar. En la semana 37, 291 correspondían a niños y niñas de 10 a 14 años y el 82,3% del total afectaba a personas de sexo femenino.

La medica plantea la necesidad de investigar las autolesiones no suicidas y conocer la red real de atención en salud mental. Pero se presenta otra responsabilidad mayor: construir un territorio donde ningún niño tenga que hacerse daño para expresar su sufrimiento, ninguna mujer deba acostumbrarse al miedo y ninguna persona tenga que enfrentar sola su dolor.

Para la Organización Mundial de la Salud, la salud mental está cada vez más reconocida como un derecho humano universal y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.

Sin embargo, millones de personas en todo el mundo siguen sin disponer del apoyo que necesitan debido al estigma, la discriminación y las barreras estructurales que les impiden recibir atención. Estas deficiencias socavan no solo el bienestar individual, sino también la cohesión social y el progreso económico, lo que convierte la salud mental en una cuestión que afecta a todas las dimensiones de la vida.

Para hacer frente a este reto se necesita una voluntad colectiva: combatir el estigma, ampliar la prevención y el tratamiento, y garantizar que la capacidad de recuperación y la resiliencia estén al alcance de todas las personas. El futuro de la salud mundial, la igualdad y el desarrollo sostenible depende de que el bienestar mental sea verdaderamente universal.

Para promover la salud pública, mantener el desarrollo socioeconómico y garantizar los Derechos Humanos, es fundamental que todos tengamos buena salud mental. Forma parte del compromiso de las Naciones Unidas con la cobertura sanitaria universal y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que abarca la equidad, la dignidad y la inclusión.

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