El reciente secuestro en la puerta de su residencia en el municipio de Manaure, del joven empresario Víctor Manuel Martínez, demuestra que se está a merced de un grupo de antisociales que siguen generando miedo en las familias del departamento de La Guajira.
Esta modalidad de secuestro está de moda especialmente en los municipios de Maicao y Uribia, que ahora pasó a Manaure, generando todo tipo de angustias en las familias guajiras.
Al secuestro de Víctor Manuel Martínez se suma el de la docente Janeth Osorio, el pasado 25 de noviembre, quien fue intimidada por hombres armados que llegaron a su residencia y se la llevaron con rumbo desconocido en su propio vehículo.
Recientemente fue liberado en el corregimiento de Paraguachón, el joven Felipe Soto Morales, secuestrado en el municipio de Uribia.
Es decir, se está frente a un tema bastante complejo como delicado porque los esfuerzos de las autoridades por capturar a este grupo que se ha dedicado a secuestrar sin ningún tipo de control, resultan insuficientes.
Los alcaldes siguen solicitando apoyo del Gobierno nacional que no entrega respuesta para enfrentar esta modalidad delictiva en La Guajira.
Por el momento los alcaldes solo se limitan a los mensajes de solidaridad a las familias, rogando a los captores que respeten la vida de las personas privadas de la libertad y que las devuelvan sanas y salvas al seno de sus hogares.
Es urgente que desde el nivel central desplieguen las operaciones de inteligencia que sean necesarias para capturar a este o estos grupos armados, que siguen secuestrando no solo a empresarios y comerciantes sino a personas dedicadas a ganarse un salario para sostener a sus familias, así como a los jóvenes emprendedores que se ganan la vida dignamente.
Lo anterior indica que cualquiera puede ser secuestrado porque las autoridades no están mostrando la suficiente capacidad para garantizar la seguridad ciudadana.
Mientras, las familias de la docente Janeth Osorio, quien cumplió 14 días en poder de sus captores, y el empresario Víctor Manuel, quien lleva cuatro días privado de su libertad, ruegan a sus captores que les respeten la vida y los dejen en libertad.