En el mes de marzo de este 2026, los colombianos participarán una vez más del proceso electoral para elegir senadores y representantes a la Cámara, lo mismo que al nuevo presidente para un periodo de cuatro años.
Cada elección es una oportunidad que se brinda a todos los colombianos para que ejerzan el derecho al voto de manera informada, en un acto de reconocer la democracia de este país que no sucumbe ante la presión de grupos que actúan al margen de la Ley.
En este nuevo proceso que se avecina, es necesario reflexionar sobre la forma como los guajiros votaron en las elecciones pasadas, con resultados que a todas luces dejan serias dudas y que no sería justo que se repitieran.
Es el caso del actual senador Carlos Andrés Trujillo González, avalado por el partido Conservador, quien, en las elecciones del 13 de marzo de 2022, logró conquistar 20.578 votos en el departamento de La Guajira, resaltando que solo en el municipio de Uribia obtuvo 10.032 votos lo que lo convirtió en el segundo senador más votado en el Departamento.
Para esa época Trujillo González, no era muy conocido en el Departamento, y lograr más de 10 mil votos en un municipio donde domina el voto indígena llamó poderosamente la atención.
En esta oportunidad, varios hijos de La Guajira que representan a diferentes vertientes políticas aspiran a una curul en el Senado de la República, y qué bueno sería brindarles ese apoyo, porque muy seguramente se lo merecen si realmente se toma una decisión consciente.
Estos profesionales nacidos y criados en este Departamento, como Martha Peralta, Alfredo Deluque, quienes aspiran a conservar la curul y Betty Almazo, por primera vez, esperan contar con el apoyo de los guajiros para seguir trabajando por su tierra entendiendo el rol que desempeñan en el Congreso.
Para elegir de manera consciente es necesario en estos casos entender realmente cuál es el trabajo del congresista, y a partir de allí conocer los resultados del trabajo legislativo, lejos de la pasión que a veces desborda a la razón.
La Guajira y los guajiros deben arroparse, hacer causa común por el territorio, unirse en propósitos comunes que se deben trabajar desde la institucionalidad de la mano de la empresa privada y sus congresistas.