Llegó el 2026 con muchas expectativas para la comunidad del departamento de La Guajira, pero también con muchos afanes para quienes ostentan los cargos de poder.
Este será un año bastante complejo, porque se avecina un proceso electoral marcado por una alta polarización en el país, toda vez que se elegirán nuevos senadores, representantes a la Cámara y presidente de la República.
Le corresponde a los candidatos promover el respeto a la diferencia, en cada una de las actividades que realicen buscando el apoyo de los electores que los lleve al triunfo que tanto anhelan.
El gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar Deluque, y los 15 alcaldes inician su tercer año de gobierno en donde deberán redoblar los esfuerzos que sean necesarios si realmente desean cumplir con sus Planes de Desarrollo.
Las decisiones deben estar fundamentadas en las evaluaciones a cada uno de los miembros de gabinete, para los ajustes que sean estrictamente forzosos en procura de ir alcanzando las metas propuestas.
Los secretarios siguen como piezas claves para avanzar en la ejecución de los objetivos en cada una de las sectoriales, quienes cuando asumieron los cargos se comprometieron con mostrar resultados concretos de sus funciones.
Es urgente también que tracen una hoja de ruta de las obras que se vienen ejecutando para tener claridad de su alcance, y definir las acciones que deben seguirse para culminarlas en el periodo de tiempo que recen en los contratos.
Los guajiros siguen esperanzados en que realmente las grandes obras que se han proyectado se ejecuten, y se muestren como un buen ejemplo de que sí es posible contar con contratistas honestos y responsables.
La espera debe terminar, porque quienes hoy ostentan los cargos de poder representan a esos nuevos profesionales que no deben repetir los errores del pasado.
Es un examen ciudadano que deben ganar con unas altas calificaciones, para empezar a pagar esa deuda social que se tiene con un territorio fértil ávido de progreso y alegrías.