Para el guajiro, cumplir la palabra hace parte de un valor cultural fundamental, especialmente dentro de los pueblos wayuú, que se traduce en conceptos de honor, confianza y compromiso, siendo crucial para las relaciones comunitarias, la seguridad jurídica y el desarrollo.
Pese a la crisis que vive el país, el año 2025 ha marcado un punto de inflexión en la manera como La Guajira es percibida en el escenario nacional. Cumplir la palabra y trabajar intensamente, se ha convertido en lema de singular importancia para el Gobierno de Jairo Aguilar Deluque, un joven profesional del derecho que llegó para hacer honor a los compromisos.
El Departamento ha comenzado a aparecer en otro tipo de narrativas, con otros titulares, tal como lo destacaba la semana anterior el programa La Hora de los 20, en donde el gobernador fue invitado especial, no para que explicara inversiones dudosas, sino para recibir la distinción como uno de los personajes sobresalientes.
Esa noche, una de las presentadoras del programa radial señalaba que Aguilar Deluque había logrado algo que no fue posible anteriormente: llevar agua potable a la Alta Guajira, y poner el pecho a momentos duros, como aquellos días cuando las fuertes lluvias dejaron aislado totalmente a gran parte del desierto guajiro y fue necesario hacer presencia en embarcaciones de la Fuerza Naval Colombiana.
Es que el reconocimiento no surge de la nada. Durante 2025, la Administración departamental logró ordenar procesos internos, mejorar la ejecución presupuestal y recuperar interlocución con el Gobierno nacional y la cooperación internacional. Para un territorio donde la desarticulación administrativa ha sido históricamente uno de los mayores obstáculos, este cambio resulta relevante y explica, en parte, la atención positiva que hoy se percibe.
Uno de los aspectos más destacados ha sido el manejo de los programas de agua potable, un tema particularmente sensible en el Departamento. Sin resolver aún el problema estructural del acceso universal al agua, la Gobernación ha mostrado avances en planificación, priorización de proyectos y seguimiento técnico, dejando atrás la improvisación que caracterizó a gobiernos anteriores.
Pero Jairo ha trascendido al ámbito internacional. Ganó premios en donde mostró la dimensión del desierto más grande de Colombia, habitado por comunidades indígenas, con reservas de grandes tesoros como las energías alternativas; aire, alta luminosidad, gas y un maravilloso mar de múltiples colores, que ya comienza a generar divisas a la región.
No obstante, se hacen críticas que siguen siendo necesarias. Los avances administrativos no siempre se traducen con la misma velocidad en agua que fluya de manera permanente a los hogares, especialmente en zonas rurales y comunidades indígenas. Se viene trabajando con mucha seriedad por parte de Esepgua, la empresa departamental de agua, que ha tenido el acierto de saber aplicar fórmulas, que ya en algunas zonas muestran resultados positivos.