Parece increíble, pero es una cruda realidad. Actualmente el norte de La Guajira, los pueblos de la Troncal del Caribe, Riohacha, Manaure, Uribia, Maicao y Albania, vienen siendo abastecidos del servicio de gas natural, con los pozos de Sucre y Córdoba. Esto quiere decir que el gasoducto Ballena – Barraquilla, ahora trae combustible para cumplir con buena parte de los compromisos que tiene Gases de La Guajira.
La razón es clara, los campos gasíferos de Chuchupa y Ballena, solo producen el gas natural que se integra al sistema de abastecimiento del gasoducto central que va para Barrancabermeja.
Si la empresa Hocol cumple las peticiones presentadas en un comunicado por el clan Uriana, cuyas familias mantienen una protesta desde finales del año pasado en la zona adyacente a Ballena, el norte de este departamento no tendría problemas de suministro, pero el centro y sur no podrían encender sus estufas.
La Asociación Guajira – Ecopetrol + Hocol, entrega alrededor de ~90 millones de pies cúbicos de gas natural por día al mercado colombiano. Esto equivale a lo que se requeriría para encender unas 450.000 estufas domésticas simultáneamente.
En cifras reales, la participación de Ballena y Chuchupa al sistema nacional ha quedado reducida aproximadamente entre el 7 % y el 11 % de la producción total de gas en Colombia. Ya no somos el mayor productor de este combustible, pese a que nuestro subsuelo y la plataforma marina del extremo norte, tienen suficientes reservas, que deben ser exploradas algunas y explotadas las otras, como Sirus 2, y toda la reserva del Bloque Tayrona.
Según las estadísticas, Colombia produce cerca de 950 – 1.000 millones de pies cúbicos de gas por día, de ese total, los campos de La Guajira representan una parte que pese a ser significativa, se ha reducido sustancialmente.
La persistencia de las protestas del clan Ipuana, iniciada desde el año pasado, se ha constituido en un tema que debe ser de debate obligado para el Estado colombiano, y no seguir soslayando un reclamo de las comunidades wayuú.
El clan Ipuana, en un comunicado pidió a Ecopetrol y Hocol, cerrar electrónicamente las válvulas que permiten el paso del gas que viene de las plataformas hasta Ballena. Por el momento la petición no se ha cumplido, pero sería un hecho histórico muy negativo, que demostraría una baja calificación de nuestras normas legales para garantizar a los inversionistas seguridad jurídica en la explotación de nuestros recursos.
Los entes territoriales, municipios y departamentos, carecen de dientes para atender las peticiones de los wayuú. El gobierno nacional tiene los argumentos legales, pero el tema se viene manejando con pañitos tibios, mucho desdén, sin darle importancia a algo delicado.