Finalmente llegó el anhelado fallo del Tribunal Superior de Bogotá. Fueron tres largos años de análisis, pruebas, denuncias, quejas, demandas. Ahora el expresidente Álvaro Uribe Vélez, logra su plena libertad y como en todos los casos en donde se juzga a un expresidente, nunca se pudo demostrar su responsabilidad en todo lo que se le indilgaba.
El expresidente que dividió la política colombiana en dos, antes y después de su llegada, ahora estudia la posibilidad de acoger la propuesta de colocar su nombre en una lista del Centro Democrático, como aspirante al Senado.
La derecha amiga de Uribe celebra el fallo. Los derechistas normales no alineados a Uribe, recibieron el fallo con gestos de alegría, pero a sabiendas que el expresidente ahora va a rearmar los cuadros para sopesar, si realmente el proceso lo fortaleció o simplemente lo debilitó entre las clases electorales del país.
Este fallo de segunda instancia del Tribunal Superior de Bogotá, absuelve de todos los cargos al expresidente Álvaro Uribe Vélez, en un escenario que solo estaba en el presupuesto de sus seguidores más optimistas. Además del júbilo por la victoria judicial, en el Centro Democrático hay expectativa por el rumbo político que decida tomar Uribe.
En la audiencia de segunda instancia que absolvió al expresidente Álvaro Uribe Vélez de los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal, el Tribunal Superior de Bogotá revisó a fondo los argumentos de la sentencia emitida por la jueza Sandra Heredia quien, en primera instancia, condenó al exmandatario a 12 años de prisión domiciliaria.
La decisión no fue nada fácil. 700 páginas analizadas y revisadas con lupa por parte de los magistrados Manuel Antonio Merchán y Alexandra Ossa concluyeron que la Fiscalía no acreditó que Uribe hubiera actuado como determinador del juicio. Con ello, se cierra un capítulo judicial, pero se abre un debate político y social que seguirá marcando el rumbo del país.
Las fichas del ajedrez y del dominó político se han movido. En el Caribe colombiano el uribismo tuvo una de sus mayores fortalezas, con el 70 % de la votación en sus campañas presidenciales.
En las elecciones de 2022, el CD perdió terreno. En La Guajira, Gustavo Petro obtuvo el 66 % de los votos en segunda vuelta, frente a un 30 % del bloque uribista. La nueva generación de votantes busca otras narrativas menos centradas en el conflicto y más enfocadas en el cambio social y la equidad regional.
El regreso a la arena política del expresidente, libre de todo proceso, va a producir un revolcón entre la baraja de aspirantes a la presidencia y Congreso, que se encuentran en la palestra. De eso no cabe la menor duda, especialmente en los partidos de derecha y progresistas.