Binomio de Oro de América, es la denominación que luego de su gran posicionamiento en toda Colombia como Binomio, surgió, y se les acuñó por la trascendencia, proyección y acogida en muchos otros países del mundo de esta organización musical, y por presentar de manera innovadora un portentoso estilo musical, un lirismo impactante, un modelo empresarial que dignificaba el trabajo de los artistas que integraban esa empresa, y un manejo de imagen ganador y diferente que le mostró al mundo la grandeza del arte, la humanización del trabajo artístico, la consolidación de un estilo, y la belleza estética de un conjunto musical elegantemente presentado.
Iban todos estos logros como un mensaje y una invitación y llamado a la superación de lo que localmente estaban haciendo ya las agrupaciones o conjuntos vallenatos en el país.
Las características artísticas, la manifestación talentosa en cada presentación y la responsabilidad empresarial del Binomio de Oro de América, se tornó entonces como un modelo para colegas nacionales y agrupaciones internacionales, saliéndose del esquema básico y paradigmático de “así está bien”, y entrando al sanamente ambicioso y proactivo nuevo esquema de “lo podemos hacer mejor”.
El Binomio de Oro de América creó y adaptó una filosofía de trabajo y relacionamiento social muy armónico, respetuoso y fraternal con el público, entre los mismos integrantes del conjunto, con los demás colegas, y con las diferentes instancias empresariales y grupos de interés afines o clientes de la actividad artística-musical de la Organización Romero Orozco.
La larga lista de éxitos del Binomio de Oro de América hoy son un referente patrimonial de la música vallenata que evolucionó positivamente, porque adquirió posicionamiento mundial y de esa manera llenó los más grandes escenarios de la industria del espectáculo y entretenimiento en la gran mayoría de los países de todas las Américas, de Europa y otros continentes.
Son la agrupación musical vallenata más internacional y pionera de la profusión del vallenato en el mundo, y fue la agrupación que vistió de frac y ‘estilo in’ al vallenato en el mundo, y desbordó con su imponente majestad artística y musical las barreras que hasta 1975 nos habíamos impuestos nosotros mismos por creer que no se podía aspirar a más a pesar de la cantera de talento, la gran riqueza artística de nuestros juglares y el inmenso valor cultural que poseía y posee nuestra música folclórica.
Todo ese palmarés e historial y antecedentes de éxitos, crecimiento artístico y posicionamiento como la agrupación o banda musical más exitosa de Colombia, y con una respetada identidad en el medio artístico del mundo, es producto de la unión complementaria de talentos, ingenio, creatividad, disciplina y visión de dos grandes que quiso Dios y el destino, se dieran las manos para grandeza y bien de la música vallenata: Israel Romero Ospino y Rafael Orozco Maestre. Aprovecho nuevamente y doy gracias a Dios, como tantas veces lo he hecho, por ese momento de encuentro y unión de esos dos prodigiosos valores nuestros.
Fue esta agrupación la que abrió el camino artístico, laboral, de convocatoria e institucional a la música vallenata en los distintos escenarios y países que hoy son grandes consumidores de música vallenata.
La música vallenata adquirió sitial como manifestación folclórica con el Binomio y otras agrupaciones del género, pero con el Binomio de Oro de América, alcanzó trascendencia mundial y se le abrió agenda global.
Esta agrupación posicionó imagen artística, construyó escenografía de altísima calidad para los espectáculos masivos donde fue ubicándose el gusto del inmenso público que se iba conquistando para la música vallenata, y vistió de glamour y elegancia a nuestros artistas. O sea, “puso la plana e hizo la tarea bien hecha”.
Hoy, al relatar y ponerle título a una semblanza de la importancia artística, musical y folclórica, y, a la trascendencia del Binomio de Oro de América, se denomina así: legado inspirador del sueño de dos grandes.
Y el describir la vida personal y el don musical y artístico de Israel Romero, es hacer un recorrido humanístico por los atributos humanos y personales del ser generoso, prodigioso, visionario y soñador que siempre ha sido. Podríamos entonces identificar este biorrelato con adjetivos virtuosos y de superación personal como son dedicación, actitud y disciplina, y llamaríamos ese don: legado de talento y convicción para triunfar.
Y al poner de presente la magia, belleza y grandeza de la voz de Rafael Orozco, la voz más soberana en el canto vallenato y poseedora ésta de las más selectas cualidades que ornamentan la vocalización, particularizan un tono, un estilo y una afinación indeleble que adorna con gracias y talento todas las melodías que desde su corazón y con su voz única le entregaba a la humanidad, estamos rememorando este don como el legado vocal más prodigioso y disciplinado que haya existido en la música vallenata.
Para orgullo de nosotros los colombianos, pocas manifestaciones folclóricas populares han tenido un ascenso tan vertiginoso en el gusto de la gente y en el aprecio de ella por el público, a nivel nacional y mundial, como la música vallenata, dado, sin ínfulas, por el arte del Binomio de Oro de América. Y lo que más nos enorgullece es que se mantiene esa música, su legado y trascendencia como ícono de referencia en el mundo del arte artístico por contar esa agrupación de música vallenata con el mejor acordeonero del mundo y con la voz más propia del lirismo o música romántica, de la música tradicional vallenata, de la música alegre, y con la versatilidad para otros géneros y estilos musicales internacionales.
¡Gracias Binomio de Oro de América, por tanto, gracias Israel Romero por todo tu talento, y gracias Rafael Orozco por tu inmortal voz!







