“Mi papá se murió, y tu hiciste sus veces, nos unistes a todos y llevaste la rienda, pero ahora que te vas el alma se entristece, solo nos fortalecen tus acciones tan buenas”.
Está en mi mente el aparte que hemos transcrito preliminarmente de la canción titulada ‘Querida mamá’ de la autoría de Camilo Namen Rapalino, con el canto de ‘Poncho’ y el acordeón de ‘Luchito’ Daza, y no puede ser de otra manera porque se celebra otro Día de las Madres con la mía físicamente ausente. Se fue dejándome a mí con mis hermanos como testimonio de su paso bienaventurado por este mundo donde hay tanta gente buena y también muchísima gente mala. Estas veinticuatro horas de alabanzas estremecen mi alma, lastiman la herida de mi dolor, y permanece incólume en mi mente su recuerdo, extrañándola cada día más.
Evidentemente, es ya la madrugada y desperté para encontrarme con la dura realidad que era un sueño el que había tenido minutos antes, en el cual llegué a la casa de viaje y ella me abrazó, y me dijo algo al oído que no he podido recordar, en este momento un gallo de alguna casa vecina me confirma que vino hacia mí además del abrazo que quisiera repetir de mi vieja un día sublime y de lacerante dolor para mi corazón, es o era su día, ahora sus días son todos mientras yo exista circulando por este mundo y cumpliendo fielmente su santa voluntad.
Ayer estuve en nuestra casa, allí me senté y recorrí en mi mente los años tiernos de mi niñez en la mecedora en la cual decía que tomándose su traguito de café mecía sus penas y sus alegrías, en ese lugar nacimos y crecimos, nos educamos, sin servicios públicos de ninguna clase, con apellidos de secuestrable y patrimonio de secuestrador, pero abundantes en valores cultivados por ella en nosotros junto a un padre maravilloso, sí, ella escogió para nosotros el mejor papá que pudo encontrar en mi región, inteligente, humilde, amoroso, y que se entregaba para la defensa de los derechos de los pueblos a los que amaba como a nosotros. Igual los visité en el lugar en donde duermen con la esperanza de la resurrección después de haber compartido con obediencia cristiana con el Hijo de Dios el camino misterioso de la muerte, seguramente convencidos que la muerte no tiene la última palabra. Las flores y la luz quedaron allí para que germine en mí el consuelo y para que desde allá iluminen mi camino para que nada en el mundo dañe mi corazón.
Mi vieja se fue un día gris que anunciaba la mala nueva que el altísimo me había insinuado mientras dormía, fue una revelación, lo que vi fue igual al momento de acompañarla a nuestro cementerio ‘Corazón fino’. Me consolé esa vez pensando que nada sucedería, que seguramente se celebraría alguna fiesta, pero no fue así. Dios dio la orden y ella le cumplió la cita, así quedó sin mamá el ‘Nene’ de la casa, sus complacencias son pasado, su pechiche toda la vida me alienta a seguir adelante y me hace sentir que no estoy solo y mis hermanos y mis hermanas tampoco. Cuando menos pensábamos Álvaro, nuestro hermano mayor, se fue a hacerle compañía, seguramente tenía mucho que contarle, junto a mis hermanitas ‘Lolita’ y ‘Ceci’ que ya se le habían adelantado.
El día de su partida, hasta el cielo de mi pueblo lloró en pleno verano, y después nos cubrió un cielo inmenso azul como si Dios hubiera abierto las puertas para recibirla, una pertinaz llovizna, así fue, cayó sobre todos, hasta el amanecer. Dios sabía que se había llevado un ser humano excepcional, a una mujer que lo entregó todo de sí en la defensa de su terruño, que dio de comer a mucha gente que no tenía, sin esperar nada a cambio, que intervenía en todos los problemas para tender puentes, una autodidacta experta en soluciones alternativas de conflictos para evitar guerras familiares, cuya palabra era escuchada, entendida, respetada y acatada porque su inteligencia natural era su mejor patrimonio.
No heredamos bienes materiales con la partida de mi padre y mi madre, pero fuimos privilegiados porque nos dejaron el amor de nuestra familia y para nuestra familia, sus buenas amistades, sus consideraciones, ejemplos, conocimiento, humildad y buenas costumbres. Eso vale más que todo el dinero del mundo. Con las manos vacías nació en Monguí, y con ellas vacías y laceradas por el trabajo honrado se fue, sin razones para el arrepentimiento, sin que le importara la ingratitud, pero sí orgullosa de su obra y con Dios en el corazón, lo material ante tantas razones para nuestro orgullo es intrascendente.
Siempre lo hemos dicho, qué inteligente fue mi padre al escoger la madre para nosotros, no lo pudo hacer mejor, virtuosa en el trabajo, no fue a la escuela jamás, aprendió a leer y a escribir gracias a la generosidad de Elisa Manuela Griego, hija de Odilona, la enamorada de ‘Juanito’ Iguarán Richter el mismo del ‘Registro de Padilla’, no tuvo tiempo de estudiar porque trabajó desde los quince años en las actividades del campo con mi abuelo, y desde la casa haciendo tabacos con mi abuela para la venta, circunstancias que no nos causan pena, sino que acrecientan nuestro orgullo de haber nacido de sus entrañas y recibido de sus ojos la luz de su genialidad y su generosidad .








