Los guajiros ni nadie nace vacunado contra el error, por eso si en el pasado hemos errado en materia de desarrollo económico, de gestión efectiva, de optimización y…
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Los guajiros ni nadie nace vacunado contra el error, por eso si en el pasado hemos errado en materia de desarrollo económico, de gestión efectiva, de optimización y construcción adecuada de infraestructura de servicios públicos, y hemos fallado en el manejo asertivo y en el aprovechamiento conveniente de oportunidades y bonanzas que hemos sorteado, quiere decir que tenemos las mismas probabilidades de los demás mortales de la tierra de fallar, de cometer errores y por eso, de perder y de haber perdido muchas oportunidades de oro para el engrandecimiento de nuestro Departamento. Ojo, me refiero a errores fortuitos, no a los deliberados y conscientes cometidos con fines criminales. ¡Esos no los justificaré ni defenderé nunca!
Cuando digo que algo distinto está ocurriendo en La Guajira, es porque actualmente el ambiente social, de conciencia social y una especie de contrición social está recorriendo la mente, la voluntad y la misionalidad de los hijos de La Guajira.
Parece que algunas circunstancias, dadas casi al unísono, nos han despertado y nos han puesto a pensar con un poco de mayor desprendimiento del ‘yoismo’, y con mayor madurez colectiva y de valoración de nuestros liderazgos.
Dentro de esas circunstancias está la finalización de la minería de Cerrejón, el auge de la generación de energías alternativas y el manejo que hasta ahora le están dando; la baja productividad agrícola y sus amenazas; la baja competitividad comercial y turística y la precariedad de nuestros servicios públicos; los resultados de las pruebas de Estado en educación, siendo este un indicador de alto impacto negativo para nuestro anhelado cambio.
Por eso hoy cuando diferentes organizaciones sociales, gremios, y parte de la sociedad civil organizada, y algunas otras instituciones hacen un balance del efecto de sus pronunciamientos, luchas, acciones de hechos y de derechos, ese efecto es positivo y parecen ser concientizaciones y cambios actitudinales.
Se puede entonces comenzar a cuantificar y cualificar los logros y alcances intangibles sobre todo, y en especial, sobre el recurso humano guajiro, medido por las incipientes pero fuertes manifestaciones de toma de conciencia de que lo malo que nos ha pasado no debe repetirse, como por ejemplo que hemos tenido décadas perdidas, oportunidades dilapidadas, desmejoramiento de nuestra vocación laboral ancestral y de la atención del campo; que no hemos ganado colectivamente posicionamiento nacional aun cuando de manera individual hayamos tenido ministros, presidentes de gremios nacionales y regionales y otras posiciones que han podido incidir en nuestro desarrollo económico, laboral, industrial y energético, y turístico, etc.
Lo cierto es que a pesar de todo, hoy se está cultivando una conciencia “para hacer las cosas distintas pero mejores”.
Hemos entendido bastante y estamos entendiendo más, que nos hemos llenado de anuncios y titulares de planes y proyectos y llevados a los ministerios y en otras entidades del Estado y de gobiernos, pero hemos sido escasos o nulos en gestión.
Con respeto lo digo, es vergonzoso que en esas entidades e instituciones digan como afrenta y con sorna “los guajiros traen hojitas, con necesidades insatisfechas, o proyectos iniciados, los dejan y no regresan”. Eso quiere decir que no gestionamos como debe ser, por lo tanto, nada alcanzamos muchas veces.
Es lamentable que, por falta de unión institucional, de conocimiento y manejo eficiente de líneas institucionales de gestión, por falta de apoyo colaborativo y de fortalecimiento de gremios no hayamos logrado culminar hace muchos años obras vitales que fuesen hoy el punto de apoyo y decisión para La Guajira Milagro.
Guajiros, paisanos, lo distinto hoy es que haya algunos grupos interdisciplinarios, asociaciones diversas y miembros de diferentes gremios que están acopiando información y experiencias, y otros que están comenzando hacer transformación de sus propósitos y de la antigua visión individualista, y están amalgamando las experiencias de sus mayores con el ímpetu y conocimientos actualizados de sus jóvenes.
Lo distinto es que diferentes sectores sociales, de trabajadores de distintas actividades productivas y centros de pensamientos desde hace rato están proactivamente incidiendo en y para la toma de conciencia de tener gremios fuertes, y han venido proponiendo y trabajando sobre el tema y entre estos sectores están organizaciones como el Cuee (Comité Universidad, Empresa y Estado), la Cámara de Comercio de La Guajira, la Corporación Guajira Post-carbón, Asorancheria, Asosanjuan, el Comité de Ganaderos de Riohacha (Cogari), AsiaCaribe, y considero que su primer parte de victoria es la decisión de conformar el Comité intergremial de La Guajira, para fortalecer gremios y asociaciones productivas de La Guajira.
Destacamos la sorprendente motivación que se despertó en el gremio ganadero de Riohacha, quienes bajo la nueva gerencia administrativa liderada por la abogada Raquel Moscote Escorcia, lograron convocar a más de 150 ganaderos y elegir su nueva Junta Directiva, esto después de más de dos años de ralentización gremial y administrativa.
Ese mensaje es el que queremos que siga como ‘efecto dominó’ en los demás gremios y asociaciones productivas de La Guajira: organizaciones gremiales fuertes para crecer y participar en la transformación integral guajira.
Estamos percibiendo también que se está gestando determinación, construyendo nuevos principios de colectivización para apoyarse, funcionar y gestionar y encaminar gremios y asociaciones hacia acciones distintas para alcanzar resultados y metas diferentes al pasado, y actuar así de forma asertiva, dejando atrás el ‘quemeimportismo’ y uniendo voluntades por el bien de todos y de toda La Guajira.
Creemos que se puede timonear hacia objetivos estratégicos para desprendernos del pasado ominoso, apropiarnos de las enseñanzas y experiencias positivas, si las hay, y enterrar las negativas y avanzar hacia metas distintas y con mentalidad renovada en lo concerniente a unirse, agremiarse, fortalecerse y materializar el lema: ‘la unión hace la fuerza’.
En Colombia la experiencia nos indica que parte del desarrollo integral y el fortalecimiento económico de los antioqueños, atlanticenses, risaraldenses y de otros departamentos del país está en la fuerza política y técnica de sus Comités Intergremiales, en la unión de voluntades de sus dirigentes, y en la visión compartida y objetivos comunes de todos los miembros en sus respectivos Comités gremiales.
En esa vía va el departamento del Cesar, que dicho sea de paso ese Comité y la Universidad de Santander -Udes- han dispuesto siempre de su experiencia práctica y su experticia académica a quienes estamos investigando, consultando y analizando las actuaciones de otros Comités, para avanzar nosotros de manera segura en la conformación del Comité intergremial de La Guajira.
Expresamos nuestros agradecimiento a ambas instituciones por sus precisas orientaciones para nuestro propósito.