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La carta del perdón

En una carta abierta Natasha Pinedo Rodríguez, consejera patrimonial pidió perdón a sus mayores, al centro histórico, y las casonas patrimoniales de la ciudad de Riohacha por el…

En una carta abierta Natasha Pinedo Rodríguez, consejera patrimonial pidió perdón a sus mayores, al centro histórico, y las casonas patrimoniales de la ciudad de Riohacha por el…

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En una carta abierta Natasha Pinedo Rodríguez, consejera patrimonial pidió perdón a sus mayores, al centro histórico, y las casonas patrimoniales de la ciudad de Riohacha por el olvido en que se encuentran.

En la emotiva misiva pública, dejó ver su dolor por el derrumbe de la casa de ‘Juancho’ Pinedo más conocida como ‘Nido de Amor’, considerada como patrimonial.

En sus palabras relata que lo que cayó sobre el pavimento no fue solo mampostería, madera antillana y adobe gastado por las lluvias, cayó un pedazo de su dignidad y de una promesa incrustada en esas paredes la de perpetuar esos bienes para que siguieran contando su historia.

La carta es una seria reflexión sobre el estado de los bienes patrimoniales de la ciudad, y el llamado al Distrito para que le cuente a la comunidad qué ruta seguirán para evitar que más casas sigan cayendo.

En su relato expresa que cada balaustrada, en el adobe, en cada puñado de bahareque y en cada patio florido habita todavía la Riohacha republicana que tenía tanto por contarles a las nuevas generaciones: historias sobre quiénes fuimos, de dónde venimos y por qué debemos enorgullecernos de nuestras raíces.

Ese es un motivo más que suficiente para entender el valor de las pocas viviendas patrimoniales que siguen en pie, sin embargo la realidad es otra.

Las múltiples dificultades de los propietarios por mantenerlas como los dilemas sucesoriales de familias numerosas, la falta de capacidad económica para sostener estructuras tan complejas y, sobre todo, un proceso de declaratoria como bienes de interés cultural – (BIC) fallido, se considera como una causa enorme para no proteger las viviendas patrimoniales de la ciudad.

En la carta, su remitente grita, ora verdad, mientras en otros lugares del mundo recibir una casona centenaria de herencia es un motivo de orgullo y un activo que se valoriza, en la ciudad se convirtió en un calvario y en un riesgo inminente.

Esas y otras consideraciones deben permitirle al Comité de Patrimonio, asumir el rol que le corresponde dejando a un lado los silencios ante la indiferencia de la administración y de los dueños de las viviendas.

Es necesario entender el valor cultural e histórico que encierran esas viviendas para definir una ruta seria que encuentre el camino para su preservación tocando distintas instancias entre ellas la empresa privada.

La Administración Distrital es un ente fundamental para evitar que sus bienes patrimoniales sigan en el olvido y recuperar ese valor que le suma a la ciudad desde lo cultural y lo turístico. Señor alcalde usted tiene la palabra.

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