Las objeciones del presidente Iván Duque, a la ley estatutaria de la JEP, previa exequibilidad mediante sentencia de la Honorable Corte Constitucional, desajustó la mayoría legislativa con que contaba el mandatario en la Cámara y Senado.
Los partidos de la U, Cambio Radical y Liberal; respondieron contrariamente, rechazando las objeciones en la Cámara de Representantes. Sin los tres citados partidos políticos, repiten copiar la decisión de la Cámara, no le tocaría al presidente, sino sancionar la referenciada ley, que está siendo exigida de manera inmediata por el Comité Permanente de Seguridad de las Naciones Unidas, con el apoyo de Estados Unidos.
El rechazo de la Cámara, cobró la primera víctima en uno de sus miembros comisión de estudio, le notificaron la cancelación de la Visa Americana, supuestamente sugerida por el embajador de los Estados Unidos en Colombia, que previo al debate, invitó a un desayuno a los miembros de la comisión, cuya finalidad confidencial no era otra que la de apoyar la JEP, por orden del presidente Donald Trump, quien después volteó la arepa contra el presidente Iván Duque.
El presidente del Senado, Ernesto Macías, anunció el aplazamiento del debate para después de Semana Santa, postergándolo seguidamente para el lunes 29 de abril e interpuso una acción de tutela contra la decisión de rechazo de la Cámara de Representantes, argumentando y alegando, que el trámite debía resolver primero, el Senado y después en la Cámara, en una actitud dilatoria, que de nada sirve para lograr mayoría, con los partidos Centro Democrático, Conservador y Cristiano; cuya suma de miembros para votar los referenciados partidos suman 44 votos y se requiere una mayoría de 53 votos.
La JEP es una «papa caliente» y una «bomba de tiempo». Los comprometidos con los conflictos armados y guerras internas, de lineamiento ideológicos de izquierda y derecha (guerrilla de las Farc y paramilitares) como también militares, han pedido pista para aterrizar en la JEP, remembrando los recuerdos de memoria, durante la participación en los enfrentamientos bélicos, echando al agua a los ordenadores, autores, copartícipes, financiadores, encubridores y cómplices. Centro Democrático, partido que avaló al presidente Duque, con la coadyuvancia del fiscal Néstor Humberto Martínez, tiene la intención de hacer trizas, la citada ley, comenzando con las objeciones, para luego desbaratarla, en igual forma como hizo el expresidente Álvaro Uribe, con la Constitución Política de Colombia. En esta ocasión el presidente Uribe tiene en contra a sus antiguos amigos de las AUC y militares, que obedecieron órdenes superiores y participaron de hechos sangrientos.
El Centro Democrático propone un referendo para acabar con la JEP, en su defecto una Asamblea Constituyente, soñando con mayoría absoluta, para despacharse, colocando la Constitución como un objeto destinado a satisfacer intenciones y pretensiones, de beneficios exclusivo, discriminando y reprimiendo, sobre todo a la clase obrera, medio ambiente, apropiación de la tierra, favoreciendo la minería, el clientelismo politiquero y a los ricos; privilegiándolos con deducciones, descuentos y excepciones tributarias.
La ley estatutaria de la JEP, es una “piedra en el zapato” para el presidente Duque, sorteando las presiones internas del mentor y los seguidores, enfrentando la resistencia y rechazo de los opositores, extendiéndose a poner en peligro la aprobación del Plan de Desarrollo Nacional y demás proyectos de interés. De no lograrse acuerdos políticos con aquellos partidos, que en segunda vuelta apoyaron la elección del presidente, puede fracasar el periodo por motivo de polarización politica intransmisible, ente el gobierno y partidos opositores. Las elecciones del mes de octubre, es un buen termómetro para contabilizar los triunfos en alcaldías y gobernaciones, en el territorio nacional. ¿Se negará el presidente Duque sancionar y promulgar la ley estatutaria de la JEP, declarada exequible por la Corte Constitucional y rechazada por el Congreso en Cámara y Senado? ¿La sancionaría el presidente del Senado, Ernesto Macías? Amanecerá y veremos.







