Como Región con potencial bastante para alcanzar proyectarnos mayormente en todas las áreas como un importante territorio, debemos apuntarle a un sólido e integrado desarrollo, combatir la pobreza, consolidarnos democráticamente, asumir mayores responsabilidades en la protección social y enfrentar con voluntad política y real decisión, violencia, crímenes e inseguridad, flagelos que generan temor entre los ciudadanos, lo que no debe ser bajo punto de vista alguno, dadas las muchas desestabilizaciones que causan y generan en el seno de la sociedad. Insisto en estos puntuales aspectos, toda vez que constituyen desarreglos que en nada favorecen buenos gobiernos ni bienestar ciudadano, lo mismo que dañan el núcleo esencial de derechos que están en la base del desarrollo humano, como es la vida e integridad física y material de las personas.
El deterioro de la seguridad no puede seguir siendo, como tampoco la letal violencia que aqueja a la población, ni el aumento de los delitos patrimoniales que han disparado la percepción de inseguridad en la ciudadanía, amén de mostrar grandes déficits de capacidades en materia de justicia y seguridad, reflejadas en los índices de impunidad, en la crisis del sistema carcelario y en la desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones de justicia y policía. En paralelo, vínculos comunitarios como son familia, escuela y comunidad han perdido fuerza en algunos contextos como tensores sociales que permiten cooperación y convivencia positiva, propiciando, en algunos casos, formas de organización distorsionadas por el temor y la desconfianza como la llamada justicia por mano propia, lo que obliga integrar diversidad de visiones y datos, fundamentales en el proceso de resolver el problema, en la verdad que la seguridad tiene remedio.
Importante en esto contar con experiencias y lecciones que van desde mejorar la actuación policial a partir de su división por cuadrantes y el trabajo cercano con las comunidades; la recopilación de información estadística y la adopción de nuevas tecnologías para ubicar puntos neurálgicos del crimen y enfocar los esfuerzos de prevención en las áreas de riesgo; hasta la creación de unidades especializadas de los sistemas de justicia y seguridad para brindar atención a núcleos poblacionales en situación de vulnerabilidad.
Entendamos que en un mundo en transformación permanente, la seguridad se configura como una necesidad vital en el ser humano; y es ella, la seguridad, una construcción social, que si bien varía en el tiempo, en el espacio y en su contenido, no varía es su importancia en la vida de las personas; y, respecto a los Derechos Humanos, es causa y consecuencia.







