A menos de cinco meses de las elecciones presidenciales en Colombia, este país, parece sentir los primeros efectos colaterales del cerco militar que EE. UU, ha montado en el Caribe, y la posterior captura al presidente Nicolás Maduro, dando como resultados un cambio en las dos últimas encuestas sobre intención de votos para la primera vuelta electoral de mayo próximo, que muestran ahora al abogado Abelardo De la Espriella, en el primer lugar, mientras que, Iván Cepeda quien había punteado durante los tres meses de finales del año 2025, ahora es segundo.
Igualmente, el impacto financiero se ha denunciado por habitantes de la zona oriental, especialmente en el Catatumbo, en donde se advierte la caída de los precios de la pasta de coca y la poca salida del alcaloide por los puertos del Lago de Maracaibo y La Guajira.
De acuerdo al sondeo de opinión realizado por varios medios de comunicación, la intención del voto a las elecciones presidenciales del 31 de mayo próximo, muestra a De La Espriella con 28%, seguido por Iván Cepeda, aspirante de la izquierda colombiana, con un 26,5% de la intención de votos.
Aunque es un margen diferencial de apenas 1.5 puntos porcentuales, estos dos abogados, mantienen las dos primeras opciones de ir a una segunda vuelta en el mes de junio.
Los techos electorales de cada uno, marcarían la diferencia para una eventual segunda vuelta. Los pronósticos indican que la derecha, con Juan Carlos Pinzón: 5,1%, Paloma Valencia: 5,1%; Enrique Peñalosa: 2,3%; Juan Daniel Oviedo: 1,8%; Aníbal Gaviria: 1,3%; Juan Manuel Galán: 1,1%; David Luna: 0,9%; Vicky Dávila: 0,9%; Mauricio Cárdenas: 0,4%; Daniel Palacios: 0%; respaldarían a De la Espriella.
Iván Cepeda, tendría y techo electoral más estrecho, con posibilidades de apoyo de los actuales candidatos, Roys Barreras, Claudia López y Daniel Quintero; ambos candidatos, van al vaivén de la dinámica del juego geopolítico que se viene dando en el Caribe con la intervención militar de los Estados Unidos.
El diálogo entre Donald Trump y Gustavo Petro, bajó un poco la tensión entre los dos gobiernos, y le quitó fuerza al escalamiento de las opiniones en Colombia, marchitando de paso la alta polarización interna en el país, que venía exacerbando tensiones entre fuerzas políticas tradicionalmente enfrentadas sobre la relación con Estados Unidos, la soberanía nacional y la agenda de seguridad.
Sectores progresistas han denunciado lo que perciben como intervencionismo imperialista, mientras que sectores conservadores enfatizan la amenaza de un “comunismo regional” ligado al chavismo y sus vínculos con grupos insurgentes.
Estos dos criterios polarizantes, sufrieron una distensión, tras los diálogos entre los dos gobiernos, generaron un aroma diferente en el aire contaminado que se respira en estas regiones caribeñas.