María Corina Machado, no logró llegar a Oslo para recibir el Premio Nobel de Paz que le fue otorgado por el comité noruego del Nobel, por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia.
El reconocimiento lo recibió su hija, Ana Corina Sosa, quien leyó el discurso que su mamá preparó: “Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol para miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente…”.
El premio a María Corina es el reconocimiento a su coraje, al amor a su patria, y su lucha permanente en la defensa de los derechos humanos.
El discurso cargado de mensajes claros sobre la lucha del pueblo venezolano por su libertad es la muestra de una tarea que no se detiene, que sigue venciendo las adversidades aferradas a una fe inquebrantable y a la esperanza de un pueblo que sigue trabajando por vencer al régimen del presidente Nicolas Maduro.
“Somos la prueba de que podemos construir cualquier cosa, los venezolanos le abrimos los brazos a migrantes exiliados de todo el mundo, que incluso la democracia más grande se debilita, los venezolanos le dimos mucho poder a un Gobierno, asumimos que la libertad era tan permanente como el aire que respirábamos, olvidamos nuestros deberes”, apartes del discurso.
Agregó, “desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad”.
“Usaron un método deliberado para dividir a los venezolanos por raza y clase, nos estábamos viendo como enemigos y nos forzaron al exilio, fueron casi tres décadas de lucha”, dijo.
La líder opositora al régimen del presidente de Venezuela Nicolas Maduro dedicó el premio al pueblo venezolano y a su familia. “A mis tres hijos, a mi papá adorado, a mi mamá, a mis tres hermanas y a mi valiente y querido esposo, quienes me han sostenido durante toda mi vida. Y, sobre todo, a los millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas por amor”.
