Un sabor agridulce dejó el resultado de la elección de los Consejos de Juventud en el departamento de La Guajira. De los 259.028 jóvenes inscritos para ejercer el derecho al voto solo 40.342 decidieron cumplir con la cita democrática.
El tema merece un análisis de parte de la institucionalidad, y de las instituciones educativas para determinar qué motivó la poca presencia de los jóvenes en los sitios de votación.
En algunas instituciones educativas sus rectores acompañados de funcionarios de la Registraduría Nacional motivaron a sus estudiantes para que participaran del proceso, sin embargo, se observó mucha apatía acompañada de falta de credibilidad entre ellos mismos, generada de alguna manera por la forma como en el país se realizan las elecciones.
En este proceso electoral de los jóvenes, se conoció cómo reconocidos líderes de ciertas comunas de Riohacha los buscaban para comprarles el voto, induciéndolos a una mala práctica electoral.
Todo ello soportado por la forma como se hacen elegir en Colombia, presidentes, parlamentarios, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, gastando gruesas sumas de dinero para poder triunfar en un país donde las propuestas quedan en un segundo plano.
Esta radiografía debe ser aprovechada para que desde ahora se inicie en las instituciones educativas todo un proceso de pedagogía de lo que significan los Consejos de Juventud, considerados espacios de participación ciudadana creados para que los jóvenes entre los 14 y 28 años puedan incidir en las decisiones que afectan sus vidas y sus comunidades.
La elección de los Consejos de Juventud es una conquista producto de una lucha colectiva, razón suficiente para que sus actores la hagan suya y la defiendan participando activamente del proceso electoral.
Hay mucho por trabajar, por eso el llamado a seguir concientizando a los estudiantes para que en sus instituciones desarrollen diálogos sobre la manera como pueden incidir para que se les escuche y se les tenga en cuenta en las decisiones de Gobierno.
Solo participando de estos procesos como la elección de los Consejos de Juventud, pueden exigir de manera más directa sus derechos especialmente a la educación en todos sus niveles.