El título de esta columna corresponde a un libro de 312 páginas escrito por el vallenato Alejandro Durán Cortina y publicado en este año en una edición financiada por el mismo autor. Evoca, con ese encabezado, la última novela póstuma que supuestamente escribiera Gabriel García Márquez: ‘En agosto nos vemos’.
Extraña coincidencia de títulos asociada a la ocurrencia del genocidio palestino en Gaza de agosto a octubre de 2025.
La idea central del ensayo de Durán Cortina es rescatar la verdad oculta en la ficción de las historias narradas en el antiguo testamento de la Biblia hebrea mediante la trama de dos descendencias, una preferida y otra rechazada, representada por los hijos de Abraham, Isaac e Ismael. El primero descendiente legítimo y el segundo considerado bastardo.
En la actualidad, ambas descendencias son las que están enfrentadas en La Franja de Gaza por el territorio (la tierra prometida): Los israelitas representados por el envalentonado Benjamín Netanyahu, apoyado por el presidente supremacista Trump de los Estados Unidos y los inermes ismaelitas palestinos con una autoridad en diáspora encabezada por Mahmud Abás.
No queremos pensar que el Primer Ministro israelita le está pasando la cuenta de cobro a los palestinos por el exterminio de seis millones de judíos que el nazi alemán fascista Adolfo Hitler asesinó en la Segunda Guerra Mundial (1945) con la justificación de que eran una raza inferior.
Dos años después (1947), la partición de Palestina por Naciones Unidas que asignó a los judíos el 55% del territorio y 44% a los árabes, profundizó el conflicto entre ambos pueblos, históricamente hermanos, a pesar de los esfuerzos por lograr la paz en 1967, cuando Israel ocupó por la fuerza La Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán.
La situación actual no puede ser peor para los palestinos, a punto de consumarse un genocidio en Gaza originado por un centenar de rehenes judíos aprendidos por parte del grupo Hamás. Secuestro este que no justificamos bajo ninguna circunstancia, incluida la de un colombiano, pero que ha servido como pretexto para que Netanyahu desatara la estrategia de tierra arrasada que ha dejado hasta ahora más de 65.000 muertos, dos millones de personas desplazadas y utilizar la hambruna como arma de guerra para colocar a más de 640.000 personas en riesgo de morir por inseguridad alimentaria.
Comenzando el mes de octubre, la dramática situación gazatí ha despertado progresivamente la solidaridad mundial que se ha expresado en la condena del genocidio por parte de por lo menos 32 países, incluyendo a Brasil, Colombia, Turquía y Arabia Saudita.
En el caso de Colombia, el Gobierno nacional ha liderado a nivel mundial una cruzada contra el exterminio de los herederos de Ismael, expresada en romper toda relación económica, política, diplomática con el gobierno judío ante la indolencia de sectores del país que guardan silencio ante el holocausto palestino en Gaza, incluida la desvergüenza de un expresidente que se reúne recientemente con el carnicero Netanyahu.
El ejemplo de las dos colombianas, hoy retenidas por el gobierno israelita, que iban en la flotilla humanitaria con ayuda para la calamitosa situación en Gaza, son un llamado enérgico de atención a colombianos y colombianas que se rasgan las vestiduras, miran para otro lado o guardan silencio ante el dantesco cuadro de Gaza.
El pasado domingo 5 de octubre se cumple el plazo que le dio el oportunista Trump al grupo Hamas con cálculo político, económico, y prevalido del poderío avasallador norteamericano, para que acepte unilateralmente los veinte puntos de su plan de paz, que no es otra cosa que una rendición incondicional, pues de lo contrario se cumple la amenaza de desatar la Tercera Guerra Mundial.
En perspectiva del 31 de octubre, Día del Halloween o de Las Brujas, ¿Será que el título del libro de ‘Alejo’ Durán con el subtítulo: ‘Un viaje de Jerusalén a Roma, a La Meca y a Gaza’ es una premonición para que en el décimo mes del presente año asistamos impávidos, toda la humanidad, a la cita de ser cómplices por nuestro silencio e indiferencia al genocidio definitivo del pueblo palestino, con el argumento por parte del gobierno israelita, que esta comunidad bastarda es rechazada y malditos por Yahvé, el Dios de los judíos y que lo preferidos y bendecidos son ellos, negando la misión liberadora sobre la Tierra y toda la humanidad de Jesucristo hace 2025 años?







