La superación se logra a través de la perseverancia, la confianza absoluta en Dios, la renovación mental y la obediencia, incluso en los momentos más oscuros.
Así describo a un joven que llegó en la década de los 80’s a nuestro pueblo Villanueva, La Guajira, desde su institución en esa época fue designado como policía en nuestro pueblo.
En su imaginación por los cuentos y leyendas sobre La Guajira lo consideró como un castigo inclusive, preocupado por su seguridad y con una enorme tristeza por la desaparición de sus padres, que los perdió cuando contaba con 10 años de edad.
Nuestra estación de policía era el Mercado Nuevo donde funcionaban otras dependencias de la alcaldía y la gobernación, entre ellas, el Tránsito Departamental.
Ese joven que llegó de patrullero de la policía era Pablo Parra, esa noche del año 1988, Parra llegó de civil y encontró un inesperado recibimiento frente a la estación donde queda el estanco de Luisa Silvina que aún se conserva. Se deleitaba una parranda nada más y nada menos con el cantautor Hernando Marín. Pablo Parra se acercó en una forma tímida y como buenos villanueveros le hicimos partícipe. Parra disfrutó tanto que en medio de sus tragos que le brindaban entendió que llegó al pueblo que Dios le había designado para iniciar su carrera de líder para servirle a la comunidad guajira.
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Pablo Parra se dedicó al servicio comunitario y a apoyar el deporte. El fútbol era su pasión, disfrutaba de la gastronomía villanuevera en un viejo restaurante atendido por una mujer agradable conocida como «Ocha” la de Próspero, pero finalmente fue trasladado a otro municipio y Pablo Parra regresó al Cuna de Acordeones como escolta de unos de los mejores líderes políticos que tuvo La Guajira y orgullosamente villanuevero, Román Gómez Ovalle. Luego fue trasladado a un corregimiento de Maicao en ese entonces conocido como «Calabacito” hoy municipio de Albania. Allí conoció a la que fuera su esposa y madre de sus hijos mayores, Oneida Pinto, que en aquel entonces era concejal de Maicao, La Guajira, pero luego con un trabajo unificado entre ellos obtuvieron la alcaldía en cabeza de Oneida.
Ese don de servicio de Parra fue creciendo en Albania para luego ser elegido como alcalde donde salió como uno de los mejores y cero procesos judiciales.
Su eslogan, “El negro pega con todo” lo convirtió en un personaje político departamental. Todos los guajiros querían conocerlo; fue así cuando decidió encabezar la lista de la U a la Asamblea departamental donde obtuvo una votación histórica como diputado. Más de 22 mil votos, su trabajo como legislador se hizo sentir en toda La Guajira y quienes lo acompañamos a llegar a la duma departamental le pedimos que era el tiempo de Dios para que nos representara en el Congreso de la República.
Obedeciendo a ese llamado guajiro hoy sin duda será nuestro Representante a la Cámara con una votación histórica representada en un pueblo que ha perdido la fe y esperanza en la política, que la ha revivido aquel patrullero humilde que llegó con quinto de primaria y hoy es un profesional. Llegó a prestar un servicio de seguridad y fue uno de los mejores alcaldes y diputado de La Guajira, es decir, que sin duda será nuestro Representante a la Cámara.








