Según el diccionario de la Real Academia Española, puritano, lo define del que real o afectuosamente profesa con rigor las virtudes, del que es rígido o austero. Pero también como el miembro de una secta de presbiterianos rígidos, rigurosos, observadores de las letras del evangelio, que persiguieron mucho los Estuardos y que emigraron en gran número a América.
Pareciera que volvieron a resurgir para murmurar, juzgar y condenar por anticipado la moral, la ética y los sucesos que diariamente ocurren en nuestra querida Villanueva. Son los nuevos puritanos que en las esquinas, en las reuniones familiares, en las tertulias despotrican contra todo lo que a ellos les produce urticaria o rasquiñita y se dan golpes de pecho de hombres rectos, sin tacha y sin macula y asumen posiciones rígidas, sobre todo contra los funcionarios a quienes fustigan de manera inmisericorde, son los nuevos catones de Utica, los que legislan sobre la moral de las personas donde para ellos es una entelequia la moral de esos funcionarios, la única moral es la de ellos y al todo que juzgan lo tratan de bandido o bandidas, ladrones y corruptos. ¡Qué bárbaro!
Son los nuevos inquisidores de la moral villanuevera que no construyen patria, sino que destruyen con sus lenguas a todo lo que creen que no es merecedor de tal cargo que ostenten. La envidia lo llevan como bandera. Su papel es dividir y no unir, como si Villanueva no tuviera con todo lo pasado en esa década llena de violencia y de despojos, de ingrata recordación.
Vienen ahora los puritanos de marras a juzgar por anticipado. A ellos les recuerdo la palabra de Dios, en Mateo 7:1: “No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes. Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo?”.
Estos puritanos de la moral que dicen querer a Villanueva, desean en lo más íntimo de su corazón es por ejemplo que al actual alcalde le vaya mal y no bien, como si a él le fuera mal, quien se perjudicaría sería Villanueva, pero a ellos en sus propósitos malsanos, no les interesa un carajo la suerte de nuestro pueblo, antes por el contrario, su objetivo es dividir y lo están consiguiendo porque para ellos lo personal está por encima de lo general. Claro si él genera malas acciones de gobierno hay que hacerle las críticas constructivas del caso cuando sea necesario. En ellos no hay sinergia para el bien, sino para el mal y son como los fariseos de la época de Jesús.
Así les duela a muchos, si hay un alcalde que ha hecho la mayor cantidad de obras, ha sido Luis Alberto Baquero Daza, los hechos lo confirman.







