Las niñas en la zona rural, como Zaida y Graciela, dos hermanas que viven a varios kilómetros de la sede donde reciben sus clases, tienen que sortear muchos obstáculos para lograr sus estudios. Diariamente, salen en sus bicicletas, en ropa deportiva que les permite recorrer lo más rápido posible las trochas, en las bicicletas que les regaló la rectora del centro educativo indígena No. 6, quien tocó todas las puertas de las ONGs que hace poco estaban en la frontera.
Su uniforme lo llevan en sus morrales para no sudarlo, y hasta hace unos meses tenían una especie de vestidor improvisado en unos matorrales, donde se turnaban para cambiarse la ropa sudada por sus uniformes. El cambio era rápido, y llegaban impecables a su colegio. Sin embargo, un día se sintieron observadas. Ya sus cuerpos empezaban a cambiar y los depredadores comenzaron a fisgonear.
Historias y situaciones como esta las conoce Georgina Deluquez Torregroza, rectora del Centro Educativo Indígena No. 6 preocupada por esta realidad que a diario golpea a los niños y niñas de su Institución, se suman también los atracos y abusos sexuales que enfrentan sus docentes. Como si en su sede se hubiera creado un universo paralelo que recrudeciera más la violencia y las desigualdades existentes en Colombia.
Entre los años 2020 al 2023 había tocado las puertas de la Alcaldía municipal de Maicao para que sus docentes femeninas y estudiantes fueran sujetos de protección especial por las condiciones de la zona: frontera, guerrillas, bandas, acosadores, nunca se emitió una alerta temprana que pudiera paliar la incertidumbre y el temor.
Hoy se presenta una especie de relativa calma.
Sus quejas por los constantes atracos fueron desestimadas y la única vez que hizo presencia una comisión de la Alcaldía del Gobierno pasado con tres funcionarios efímeros que ya no están, fue para minimizar la complejidad del asunto, situación que indignó a la rectora haciendo estallar su calma, situación que fue registrada por los visitantes que en minutos volvieron viral la imagen de una mujer exaltada y furiosa, es decir su reacción, pero se cuidaron en no decir, ni registrar los hechos antecedentes a ella: la inacción de la Alcaldía municipal que para la fecha estrenaba la dirección de la Oficina de la Mujer, que en su debut solo es comparable con lo sucedido con el Ministerio de la Igualdad: No arrancó.
La reacción de la rectora Georgina Deluquez fue reseñada por los medios locales, regionales y nacionales, fue denunciada ante la Fiscalía y la Procuraduría. La sanción moral de quienes no la conocían aún sigue fijada en las distintas publicaciones. Exactamente dos años después la Procuraduría se pronuncia y en un fallo que servirá de precedente en la violencia sistemática hacia la mujer con respecto al deber de las instituciones en reaccionar y activar las rutas de protección las preconstituyó Georgina Deluquez Torregroza y pueda que ahora las alertas tempranas surjan, se elimine la re-revictimización y las administraciones actúen. Finalmente Georgina Deluque fue absuelta.
Exactamente dos años después la ‘seño’ Georgina relee su actuar y aunque intentaron hacerle ver que procedió mal, muchas mujeres nos sentimos representadas por ella y leemos una y otra vez lo manifestado por la Procuraduría Regional de Juzgamiento del Atlántico: “Absolver de responsabilidad disciplinaria a la señora Georgina Deluquez Torregroza, en su condición de rectora del Centro Educativo Indígena Rural No. 6 del municipio de Maicao para la fecha de los hechos, por encontrarse no probado y desvirtuado el cargo único formulado, por no acreditarse culpabilidad ni ilicitud sustancial, teniendo en cuenta las consideraciones expuestas en la parte motiva de esta providencia”.
La ‘seño’ Georgina, como la conocemos todos en Maicao, sigue firme como rectora del Centro Educativo Indígena No. 6 de Paraguachón, indiferente a la importancia que tiene en la frontera, sigue tocando puertas para sus niñas y niños estudiantes, pedalea con ellos por las trochas y la troncal como si intentara llevarlos a todos, pero lo hace hasta donde el corazón la lleve. Le siguen haciendo falta más bicicletas, más vigilancia y más solidaridad.
¿Qué pide la ‘seño’ Georgina?
Hace 2 años a la rectora Georgina Deluque le iniciaron una investigación disciplinaria en la Procuraduría. Por redes los funcionarios que quisieron posar como víctimas difundieron la reacción de la rectora, pero nunca mostraron qué propició esa reacción. En consecuencia los medios locales y nacionales reseñaron esta noticia con gran despliegue. Hoy solo requiere el mismo despliegue para lo cual emitió un comunicado.
La diferencia entre los funcionarios de las administraciones y las personas que más allá de la vocación es un apostolado el ejercicio de la docencia es que estos son duraderos, permanentes, prolongados y estables, aquellos son efímeros, fugaces ¿Dónde están ahora?








