A propósito de la suspensión del proceso de empalme por Abelardo De la Espriella con el argumento de acusar al presidente Petro de intentar ‘un golpe de Estado’ y de bloquearlo porque no puede sentarse en la mesa ‘con una banda de golpistas y corruptos’, es necesario hacer precisiones y aclaraciones para superar aparentes confusiones sobre este tema.
En el marco del sistema de planeación y gestión colombiano (art 339-342 de la Constitución Nacional y la Ley 152 de 1994), el empalme es un componente fundamental de la rendición de cuentas. Mientras la rendición de cuentas es el deber continuo de informar y explicar la gestión a la ciudadanía, el empalme es la transición formal y obligatoria donde el Gobierno saliente entrega un informe de gestión detallado al Gobierno entrante.
Ni más, ni menos, como lo establece la Ley 951 de 2005, pero no es un juicio fiscal, disciplinario o penal por quien no tiene las competencias para hacerlo, y menos si no se ha posesionado.
Para juzgar la gestión gubernamental nacional, están la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la Nación, la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y el Senado. En este sentido, se presume que los órganos de control hayan cumplido su misión de manera imparcial con plenas garantías para la gestión de la Administración Nacional 2022-2026. Sorprende la reciente declaración del contralor General de la Nación. “El Gobierno tiene la obligación de rendir cuentas” a raíz del suspendido proceso de empalme por el Gobierno entrante. Preguntamos, ¿o es que su despacho no ha recibido el informe de gestión correspondiente a los años 2022-2025?
Ante la suspensión unilateral del empalme, bajo la coordinación del jefe de Estado en funciones hasta el 7 de agosto 2026, los ministerios y los departamentos administrativos del orden nacional están rindiendo cuentas ante el pueblo a través de los medios de comunicación hablados, escritos, televisivos y de las redes sociales a partir del cumplimientode las metas del Plan Nacional de Desarrollo2022-2026 ‘Colombia potencia de la vida’.
Conviene recordarle al vicepresidente electo José Manuel Restrepo cómo fue y con qué información se adelantó el empalme entre julio y agosto de 2022 con el Gobierno de cambio entrante, cuando él era ministro de Hacienda del Gobierno Duque. Y por qué no hacer el ejercicio de comparar con indicadores, por citar uno, la cobertura y presupuesto de la educación superior (gratuidad de la matrícula), en el Gobierno 2018-2022 y en el de 2022-2026. Como dice sabiamente el dicho popular: el cura no se acuerda cuando fue sacristán.
Tal cual plantea el sociólogo Hernando Gómez Buendía en su columna del 12 de julio 2026 en El Espectador. “En pocos días pasamos del empalme a la auditoría y de la auditoría a la suspensión del empalme. La secuencia no fue al azar. Respondía a una lógica política, la de sustituir la información por el escándalo y la pelea”.
Ese escándalo tiene una utilidad política evidente. “Si las promesas milagrosas de la campaña no se cumplen, Abelardo nos dirá que no lo hizo porque la situación real era todavía peor de lo que se pensaba”.
Las consecuencias son obvias. En principio, la falta de información beneficia a los funcionarios salientes porque no se podrán establecer sus responsabilidades políticas, fiscales, disciplinarias o penales. “Y beneficia también a los funcionarios entrantes porque tendrán una disculpa para incumplir lo que nos prometieron. Unos ganan con el silencio, los otros ganan con el ruido. El único que pierde es el país. Con los escándalos se hacen campañas. Los gobiernos se hacen tecno políticamente con información veraz”.
De todas maneras, es probable que se venga una etapa en la que, más allá de posturas y controversias, los actos de la administración que llega hablarán hasta cierto punto por ellos mismos. La gente sabiamente sabrá evaluarlos con el sentido práctico que “nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde,” el Gobierno defenderlos a capa y espada y la oposición juzgarlos como es su deber en democracia.
En esta agitada coyuntura, a menos de un mes del siete de agosto, nosotros nos seguimos preguntando: ¿empalme y/o rendición de cuentas con informe de gestión sin cálculo político ventajoso del Gobierno entrante?








