Acabamos de terminar nuestra participación en el campeonato mundial de fútbol 2026. Y yo, con todo mi aliento y pasión por mi selección de fútbol le digo: ¡gracias mi selección!, y a través de ella, como símbolo de unión, a todos sus integrantes, les grito, ¡gracias muchachos!
Ayer, y ante los partidos pasados del campeonato mundial, éramos horas antes la muy bien ponderada selección, casi perfecta y candidata a disputar el campeonato, según muchos periodistas deportivos de Colombia. Hoy, horas después de poner fin a nuestro periplo por esa competencia, se voltearon la mayoría de esas apreciaciones o falsos juicios de muchos periodistas deportivos colombianos de las más prestigiosas cadenas radiales y televisivas del país.
Me voy a referir en este aparte de mi artículo, a ellos, a los periodistas deportivos de Colombia.
Escuchando desde ayer a los comentaristas nacionales de fútbol, no se bajaron del regaño para jugadores y cuerpo técnico, y cuando se bajaron fue para hacerlos trizas por no haber alcanzado la siguiente fase, o sea la de los cuartos de final.
Hoy muchos colombianos, pero principalmente algunos periodistas deportivos, hicieron bistec, asaron, fritaron y molieron carne de ‘Lucho’ Díaz. Y es cierto, no hizo un buen mundial, pero no creo que sea necesario, si no se aporta nada con ello, hablar tan despectivamente y de manera tan minimizante del fútbol de ‘Lucho’ y de la participación de ‘Lucho’ Díaz. Y se lo escuché a varios que un mes antes otra era la posición. Y bien pueden hablar o criticar si esa fue la verdad, pero lo que para mí no tiene valor es hacerlo como lo han hecho. Según muchos de esos comentaristas“es casi para que las directivas del Bayer Múnich lo manden para la segunda división del futbol colombiano”. ¡Mandan cachaza!
Nosotros los guajiros tenemos doble resaca. La primera, la de ver a nuestra selección eliminada, y la segunda, la del flojo mundial que hizo ‘Lucho’ Díaz “y algunos no lo dicen de frente, pero es el tono”. Nos consuela bastante, que en redes hay muchos colombianos de a pie, del común, los que valoramos lo nuestro porque no tenemos necesidad de extorsionar a nadie con nuestros comentarios o apreciaciones, ni congraciarnos con medios, que síagradecen ‘sin peros’ a la selección Colombia y al conjunto de jugadores y cuerpo técnico por crearnos esa sana ilusión, por unirnos emocionalmente como pueblo, como país, y por toda su entrega.
Gracias por representar el fútbol colombianoya nosotros tan dignamente, a pesar de no haber pasado a la otra ronda. ¡Gracias muchachos!
Ahora mi análisis es sobre la actuación de la selección argentina, y espero su buena comprensión amigos que me dan el honor de leer mi escrito, porque no es solo por reconocer su entereza y su logro deportivo, sino para ver su hazaña como una lección de motivación y crecimiento personal, como una enseñanza para todos y para todo lo que emprendamos. Y es porque tengo claro que cuando nos corresponda asumir compromisos y tareascon decisión y mentalidad ganadora y ambiciosa de éxito, otra es la velocidad de la sangre en el cuerpo, y otra es la fuerza mental que produce arrestos y coraje.
En ese partido de Argentina se evidenció que una cosa es jugar con la responsabilidad del campeón y otra es jugar con la responsabilidad del mero participante.
Eso pudo ser en su partido contra Suiza, un factor psicológico adverso para los nuestros, por lo tanto, eso debe ser un ítem quedebe trabajarse intensamente en el futuro: ¡la fortaleza mental!, para vigorizar o construir sus efectos de manera para que cuando nos toque actuar en circunstancias como estas, en todas las disciplinas deportivas, actuemos siempre con la mentalidad y responsabilidad de campeón.
Si acepto con generosidad laactuación de los colombianos, mal haría referirme ácidamente ahora que no hubo ganas, responsabilidad y compromiso de nuestros jugadores. Afirmo que, sí lo hubo, pero, por las razones que sean, y no voy a hacer juicio de responsabilidad, ni deportivo, sí fue visible que en algunos la disposición física, la velocidad de pensamiento, esa que identificó al ‘Pibe’ Valderrama, y ‘las bolas’ que el momento requería no estuvieron en todos, y no acicateaban ni inundaban de más audacia el cerebro ni el espectro psicológico de los jugadores colombianos. Quedó en el imaginario de muchos colombianos, así sea una mera especulación pensarlo, que jugaron con ganas, pero no con toda la pasión; “que metieron, pero no la metieron toda”; y que llegamos a la instancia de los penales con seño fruncido aun cuando con ilusión y pundonor.
Sin comparaciones, quienes tenían la etiqueta de campeones y tienen el deseo de ser campeones nuevamente, horas antes sacaron más orgullo e historia que los nuestros, aun cuando hoy por hoy no sean mejores que los nuestros, excepto Messi.
Bueno muchachos, se recorrió otro camino, camino que quizás muchos de los que lo transitaron no lo vuelvan a recorrer, pero en alguna parte, a manera de referente pedagógico, deben quedar estas actuaciones como archivos, como videos, como podcast, como repositorio para que dentro de la futurapreparación de las diferentes dimensiones deportivas, extra-deportivas, sociales y personales de nuestras selecciones, juveniles y mayores, masculinas y femeninas, sean efectivos y eficaces esos alistamientos, para que asílos aspectos técnicos, tácticos y el reforzamiento de cualidades y habilidades físicas, el trabajo mental, psicológico y emocional, sea superior y transformador.
No voy a disminuir mi orgullo ni mi apoyo en lo que me compete, para mis selecciones. No voy a hacer ‘carne en palito’ a los jugadores que fueron al Mundial. Seguiré con la camiseta puesta y con el engreimiento intacto por la selección Colombia.
Nuevamente, gracias a todos, pero de manera especial y deferencial a mi paisano, ‘Lucho’ Díaz, ¡un guajiro que me representa!








