Vine por saborear un poco de acordeón al Valle de los Reyes, a escuchar la canción que en pro de un galardón elogia tus mujeres, en el sabor de tu cantar y sones viejos que me recuerdan alguna bella canción sentimental de Tobías Pumarejo y la parranda de Roberto Pavajeau”.
Imposible escribir sobre el gran Festival de la Leyenda Vallenata sin recordar a Carlos Huertas y especialmente el aparte preliminar transcrito de una de sus canciones mejor escritas ‘Abrazo guajiro’, descalificada en el Noveno Festival en 1976 y fue incluida por Jorge Oñate y ‘Colacho’ Mendoza en el LP ‘Únicos’, que salió el 7 de diciembre de aquel año afortunado para nuestra música emblemática.
En nuestra columna precedente nos referimos a los jurados y sus aciertos y desaciertos en el concurso de las Canciones Inéditas en la historia del Festivallenato, en esta oportunidad nos vamos a referir a cuatro de muchas decisiones controversiales, es decir aquellas que con razón o sin ella causaron polémica entre el público, y también trascendió a los medios.
Inicialmente nos referiremos al año 1968 durante el primer festival, era Emiliano Zuleta Baquero el preferido del público, y se dice que durante la final cuando lo llamaron para dirimir ante el jurado el empate con Alejo Duran, el hombre no apareció, al parecer se había ido a festejar antes de tiempo, no escuchó los llamados del jurado, aunque en el auditorio del Banco de La Republica en el mes de noviembre de 1990 dijo en nuestra presencia, que a él se lo llevaron “con engañifa” entre Escalona y otros para otro lado, le brindaron tragos en una parranda cercana con el propósito de que no se diera cuenta de lo que pasaba en tarima porque querían que el Rey fuera Alejo, no sabemos quién tuvo la razón, lo cierto es que Durán se inmortalizo, diríamos que fue y sigue siendo un Rey de lujo, mucho mejor digitador que ‘El Viejo Mile’, pues ‘El Negro Grande’ era más brioso y se preocupaba más que él por los arpegios durante los interludios, mientras Zuleta nunca se interesó por apurarse, solo se hacía acompañar con su acordeón, mejor compositor y verseador que Alejo sí fue.
En el año 1969, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza fue elegido desconociendo las presiones de una muy bien orquestada fanaticada en su contra, que pretendía torcerle el brazo al jurado para cobrarle a él la falsa imputación de ser “el pechichón” de los organizadores y organizadoras del festival, por el pecado de ser el más cercano amigo de Escalona y el preferido con su música de los socios del Club Valledupar. Aquello fue demencial, en honor a la verdad, la historia lo absolvió, porque con el paso de los años demostró que no necesitó que le regalaran nada, por eso tuvo el privilegio bien ganado de hacer para la historia trabajos antológicos con los mejores cantantes que han existido en la música vallenata, fue cuando Lizandro Meza, quien quedó segundo, hizo y grabó la canción que dio titulo a su LP ‘El Rey sin corona’ en la que dice así:”Oigan al Rey sin corona bautizado por los vallenatos, todo ritmo emociona por ser acordeonista innato”.
En 1971, como decía mi abuelo: “Seguro mató a confianza”. ‘El Pollo Vallenato’ Luis Enrique Martínez llegó como favorito, y con razón, con su buen oído e inteligencia natural era considerado el mejor acordeonero entre los más veteranos. Tenía un catálogo y una fama merecidísima como creador de grandes composiciones y de melodiosos arreglos que lo hacían brioso, pendenciero y diferente. Imposible dudar entonces que sería coronado Cuarto Rey en el festival, nadie imaginaba entonces que mientras él bajaba de los escenarios del concurso para irse a parrandear con los amigos, un gallo tapado permanecía en el anonimato, preparándose con todo esmero y sin parrandear para cuando llegara a la valla a enfrentarlo, Alberto Pacheco Balmaceda, un barranquillero de 34 años, 13 años menor que su contendor, formado en música bajo los cuidados de su tía, hábil ejecutor del piano, el acordeón y la guitarra acústica quien en la final a punta de arpegios briosos, sobriedad y disciplina en la digitación mandó al segundo lugar al epónimo hijo de El Hatico, quien se presentó ‘carburiao’ y confiado en su versatilidad para que le colocaran la corona en la mollera, pero no fue así, se lo ganó el barranquillero. Así lo vio el jurado y muchos observadores objetivos que presenciaron lo que se consideró entonces como un insulto para la música vallenata, como un irrespeto del ganador a toda la región, aquello propició la inspiración de Luis Francisco Mendoza Pitre al hacer una canción de protesta titulada ‘Festival Vallenato’, que grabaron en 1973 y que dice entre otras cosas lo siguiente: “El Rey Alejo Duran, el pueblo quedó encantado, con ‘Colacho’ lastimado, pero se puede aceptar. De Calixto no hay que hablar, su talento es conocido, si se vuelve a presentar el pueblo elige lo mismo, pero inconforme el pueblo ha de seguir, que le toquen sus aires vallenatos y exigen que sean honrados, desde luego al ‘Pollo’ lo vieron salir en las garras del jurado…”.
Pero Alberto Pacheco no guardó silencio porque le contestó entonces con la canción ‘Contestación a Festival Vallenato’ que dice así: “Yo sí tengo la palabra pa’ decirle que yo soy ese rey barranquillero, y no pa’ exigirme como dice un fonsequero porque está resentido por ser muy apasionado, y me he dado cuenta que anda muy decepcionado y como perdedor no es correcto caballero”.
En 1972, por primera vez fue elegido Rey un acordeonero que no cantó, sino que el guacharaquero era quien cantaba, fue Miguel López Gutiérrez, acompañado en la guacharaca y el canto por Jorge Oñate y la caja de su hermano Pablito López, quien fue elegido como Quinto Rey derrotando a Andrés Landero, quien a raíz de ese asunto bautizó a Miguel como “El Rey Mudo” en un merengue así titulado incluido en el LP ‘Los hamaqueros’. Dice entre otras cosas lo siguiente: “Lo que les vengo a decir, digan si tengo razón, que el que toca un acordeón también debe cantar, sostener la melodía y continuar con la garganta, porque el músico que canta lleva mucha garantía, a donde compiten tanto como todo el mundo sabe, con la nota y con el canto, le fue aumentando el puntaje, decir en cuatro palabras un tema bien explicado porque un músico callado es como si no hiciera nada”.
La lista sigue pero no hay espacio…








