Se hace necesario que nos detengamos un momento y le demos una mirada a algunas de las causas de tal fenómeno y así poder entender, reconocer y combatir el gran daño que nos causa la degradación y la disfuncionalidad de la sociedad guajira, y en especial la riohachera.
Nuestra humilde opinión es que debemos ir a la fuente del problema y establecer políticas contundentes y consistentes en aras de lograr bajar los índices de deserción escolar, desempleo, falta de inversión social lo cual redunda en mayor tasa de homicidios, hurtos, riñas y desórdenes como los presentados en los pasados carnavales de Riohacha.
Con asombro vemos como algunos comportamientos no tan violentos pero que nos impiden progresar al ritmo de otras ciudades vecinas los vemos como normales. Vemos por ejemplo, como nos parqueamos donde sea, tiramos la basura donde sea, violamos todas las normas de tránsito y reglas de civismo y la verdad no nos importa, de lo anterior nacen varios interrogantes ¿qué pasa?, ¿por qué no hay sentido de pertenencia?
Son interrogantes que nos hacemos y que no encontramos respuestas claras, buscamos en colegios, profesores, alcalde, concejales, gobernador, políticos y hasta en las novelas de televisión y no somos conscientes de que las respuestas están en nuestros hogares y que los padres somos los verdaderos responsables del comportamiento de nuestros hijos en su diario vivir.
A futuro haremos una radiografía de algunos hogares de nuestra sociedad y les aseguro que encontraremos algunas respuestas a dichas interrogantes, y propondremos algunas formas de ayudar a la sociedad riohachera a cambiar de mentalidad y que en un plazo de 20 años podamos vivir en una Riohacha diferente, ¿quién dijo que no? #Sisepuede.







