Esa expresión, así haya sido dicha por jocosidad, causó varios efectos emocionales en toda una comunidad folclórica y nos puso a prueba todos nuestros afectos, nuestros sentimientos de admiración y también nos ‘puso a flor de piel’ pasiones engendradas por la música vallenata tradicional, y que muchos desean ocultarlas, pero otros somos bien adheridos emocionalmente a ella y por ende, a sus intérpretes, y somos de conocida dedicación y búsqueda de información y conocimiento, y a la investigación social de todas las manifestaciones que signifiquen cultura, arte, folclor y música de la provincia de Padilla.
Y fue esa manifestación de ‘Poncho’ Zuleta, quien con su acostumbrada y natural narrativa y su alegre estilo bohemio vuelve y sacude el fardo de su conocida elocuencia creando otra de sus expresiones trascendentales, con la que movió, alborotó diría mi abuela, toda esa masa humana y ecosistema cultural que se llama vallenatía, al decir “desde el cielo les canto”.
Tuvimos todos los amantes de la música vallenata tradicional, y con especial atención los seguidores de los Hermanos Zuleta, ‘Poncho’ y ‘Emilianito’, días de variadas interpretaciones de esa frase, lecturas de todo tipo desde las muy desprevenidas y las jocosas, hasta las luctuosas tirando a trágicas, por lo que podría pasar o estaría pasando ‘Poncho’ Zuleta.
Hubo especulaciones sobre una posible enfermedad terminal, y quienes fuimos más cautos y sensatos dándole el beneficio de inventario a esa expresión, acogimos su complemento reflexivo hecho por el mismo ‘Poncho’ que fue: “está bueno ya, siento cansancio por el trajín y lo demandante que es esta profesión artística, y por el respeto que tengo por ella y por el público, por nada más”.
El análisis sociológico de la pública expresión nos puso en evidencia varias situaciones e impactos en el entorno musical de la región Caribe y otras regiones de Colombia, incluso, produjo reverbero internacional.
Primero, nos dimos cuenta de esa adherencia a la música vallenata y nos afloró la preocupación que guardamos por su futuro al no estar una figura cimera como el cantante, juglar y maestro de la interpretación como ‘Poncho’ Zuleta.
Segundo, nos dimos cuenta o se dieron cuenta muchos, que somos un pueblo cuyo dossier de emociones y nuestra cotidianidad es un carrete donde está enrollado todo nuestro día a día, todo nuestro subconsciente, todo lo grande o pequeño que se pueda dar en lo rutinario o especial de la vida de una persona, y que como pueblo todos sus movimientos, pensamientos y sentimientos son folclórico-dependientes, músico-vallenato-dependientes, y en este caso, el análisis que nos ocupa concluye una hipótesis y es que gira mucho, o nos gira todo alrededor de la música de ‘Poncho’ y ‘Emilianito’.
Tercero, nos agolpó la incertidumbre al pensar que ‘Poncho’ se retiraba por deficiencia vocal y trastorno de su tesitura y apocamiento de ‘su pulmón de oro’; que ‘Poncho’ dejaba los escenarios porque ‘ya no da más’; o que se retira por tener una enfermedad terminal.
Y cuarto, que es el canto de ‘Poncho’ y la música de Los Zuleta, una especie de motor subliminal para nosotros, o como una ‘inyección o tabanazo emocional que nos aplican’ al saber, cada día que nos despertamos, que ‘Poncho’ Zuleta está vivo, está en alguna parte del planeta cantando, divirtiendo a la gente o divirtiéndose él.
Eso que nos produjo la expresión de ‘Poncho’ Zuleta, “desde el Cielo les canto” es la conciencia viva y la idiosincrasia de una región que sin darse cuenta fue edificando poco a poco un cuadro imaginario ‘pintado con magníficos colores’, tal como lo describió el maestro Adolfo Pacheco Anillo en su merengue vallenato, ‘El Pintor’, y fue así aprendiendo ella…nuestra provincia y nuestra región Caribe, a vivir, y enseñando al mundo que con música se vive mejor y si es de los Zuleta, ‘peor de bueno’; y resaltó esa expresión, que los colores de la vida son inimaginables por lo bellos, y esa obra paleteada construida es nuestra vida, la vida de cada uno de nosotros, y es nuestro día a día unido con armonía al trabajo duro y a la alegría espontanea de un pueblo que vive y lucha por su existencia y por su folclor vallenato, y por la música de ‘Poncho’ Zuleta, así como también por la de Jorge Oñate, Diomedes Díaz, ‘Colacho’ Mendoza, ‘Emilianito’ Zuleta, ‘Beto’ Zabaleta, Iván Villazón, Rafael Orozco e Israel Romero, y muchos más.
Entonces, estamos sabidos, que las motivaciones de ‘Poncho’ Zuleta por retirarse de los escenarios públicos, son bien fundadas, son bien merecidas, pero que nos va a causar otro inmenso padecimiento folclórico y del alma su retiro, así como nos los ha causado el retiro por la puerta grande y lleno de gloria y honores de ‘Emilianito’ Zuleta, y la desaparición física de juglares e ídolos de nuestra región, de Colombia y muchas partes del mundo, por su grandeza artística y musical.
Reitero, nos puso en evidencia una declaración de ‘Poncho’ Zuleta, que ya somos un pueblo cuya dinámica social, cultural y folclórica hace parte de su ADN; que somos una región que nos une más la música vallenata tradicional que los avatares y polarizantes enredos de la política partidista e ideológica, y los trajines electorales.
Por eso pido a Dios, salud y vida por todos los artistas de nuestra música vernácula que aún están con nosotros, y gloria infinita y oraciones eternas por los que Dios llamó.
Corolario: puso ‘Poncho’ Zuleta a prueba nuestros corazones y nos dimos cuenta que no estamos preparado para su retiro, pero que sí resistimos esas expresiones de él, por muy fuertes que sean, emocionalmente para la música vallenata y para un pueblo que lo aclama.
Mejor siga creando sus ocurrencias lúdicas, maestro ‘Poncho’ Zuleta, y termine de pagarle a su hermano ‘Emilianito’, según unas cuentas que tiene él.








