Acudo a esta expresión popular o refrán, para intitular este escrito, y para poder identificar coloquialmente o tratar de bajar a lo más sencillo el contenido de él.
La base de la narración de esta columna de análisis y opinión, es el estado de crispación política que estamos sufriendo actualmente y que se viene engendrando desde hace algún tiempo, provocado, principalmente, por nuestras diferencias políticas e ideológicas al parecer irreconciliables, y, por la masificación del uso, el carácter virtual y la disponibilidad de las redes sociales. Las redes pueden ser bien gestionadas a través de usuarios responsables, o pueden ser cómplices de denigraciones u ofensas a través de los anonimatos o usuarios creados y agazapados con apodos o falsas identidades. Su disposición a la mano y la inmediatez a un clic para replicar, crear y enviar mensajes, ampliarlos o tratar de desvirtuarlos, en fin, intervenirlos a través de las mismas redes buscando producir un efecto, es más peligroso que ‘una aguja en un pastel’.
Y esta peligrosidad ha sido aprovechada, precisamente, para calumniar, para atentar contra la verdad, contra la honestidad, la honorabilidad, buena imagen y reputación de una persona o de entidades; usadas para faltarle el respeto a las personas, a su dignidad personal, o a la que le otorga un cargo o título; o usada como vehículo para tratar de acabarle a una persona la altura moral, la respetable posición social y hasta el buen pasado, el presente y su futuro.
Claro, que las redes bien usadas desde el punto de vista personal, familiar, social, política y comercial, que es lo que más espera uno, pueden ayudar a salvar, a bien informar y a reparar el buen nombre, honra y dignidad de una persona y una institución.
Es lastimero y muy preocupante el nivel de encarnizamiento y el estilo pugnaz, agresivo y permanentemente desafiante que vivimos hoy, y más después de las elecciones del 21 de junio del 2026; ese ambiente se ha apoltronado en el pensamiento, sentimiento y emociones de la gente; en las redes sociales, en la narrativa de activistas políticos, fanáticos políticos y en líderes políticos, sociales y comunitarios, y más llamativo aun, en algunos funcionarios del actual Gobierno, en muchos generadores de opinión de alta alcurnia académica, fina pluma y verbo seductor; en intelectuales con extensos recorridos en lo público y en lo privado. Nos han dejado también esos comicios ‘a flor de piel’ mucho veneno y rencor, y es más delicado, sin discriminar, como vive y gestiona la gente del común esos mensajes que su entendimiento e interpretación les dejan.
Con este panorama y cada día disparando desde ambas trincheras, no solo se han pertrechado los equipos directivos y gestores de ambas campañas.
Tenemos un país y un pueblo dividido y condimentado su día a día con odio, rabia, deseos de venganza, ganas de lesionar o dañar a los demás que no comulguen con nuestros gustos o posiciones políticas; y en el caso de las elecciones pasadas, queremos apartar, hacerle pésimo ambiente, gestionar para que pierda, si tiene, los beneficios del estado, el cargo público provisional o nombramiento, y hasta difamar ‘a los que no votaron por el candidato que acompañamos’.
Hay tantas situaciones que se pueden tomar de ejemplo o punta de lanza del estado de dolor social que estamos viviendo.
El maestro que dejó de comprarle al vendedor ambulante porque votó por el ‘Tigre’. Situaciones que bien pudieron aclararse con un simple comentario, las convertimos en tratado de fustigaciones y ataques mediáticos como el caso de pensar el presidente electo en tomar posesión en una guarnición militar.
A pesar de los conceptos del CNE, la Registraduría Nacional, los jueces de la República y el resto del mundo, un día amanecen, desde el presidente Petro para abajo diciendo ‘que no reconocen al presidente electo’, pero en las oficinas de al lado están los ministros dirigiéndose claramente al Sr. presidente electo.
Por un lado, Cepeda amenazando con una desobediencia civil sin razones de origen, y por otro lado, están organizando una movilización el 20 de julio como preámbulo a ‘estallido social’ si no cede el presidente electo a las pretensiones de Petro y de Cepeda.
El presidente electo gestiona hacer pagar culpas a Petro y esto pone a reaccionar, no sé si por miedo o rabia, a Petro y su gente.
El empalme se politizó, y es cierto que, si el presidente Petro no reconoce a Abelardo como presidente electo, ¿Quién y a quién van a entregar informe de transición del Gobierno?
Se están haciendo miles de acciones para evitar la posesión de Abelardo de La Espriella, y esto lo están haciendo por retaliaciones por su triunfo como presidente de los colombianos. Hay amenazas en el Cauca a los miembros de las etnias que votaron por el ‘Tigre’ y es porque no obedecieron a las amenazas de grupos armados o narcotraficantes y porque no entregaron sus cédulas para que otro marcara el voto por Cepeda (voto fusil).
Todo esto ha generado el fenómeno de la compulsión que es la necesidad del usuario de dar respuesta a todo tuit, o TikTok, o mensaje de Instagram, o videos con contenidos políticos-electorales 2026. Y no es que dejemos de opinar o de crear contenidos, lo que se necesita es agregar valor con nuestro comentario, generar sano y respetuoso debate; y ojo, no es plegarnos como robots o borregos a lo que piense, diga o escriba el otro, sino, es no atentar contra la libertad de los demás, no tratar de conseguir un trofeo al lanzar la frase o comentario más hiriente o más ofensivo. Debemos o podemos seguir opinando, pero no para ser el Rey de la desinformación o de la división injuriosa.
Colombianos, existen los 3 filtros del filósofo griego Sócrates y se deben usar antes de manifestarnos, y son: 1) que lo que decimos o vayamos a decir sea verdad, 2) que sea bondadoso o bueno, y 3) que sea útil. Si no, ¿para qué lo decimos?
Pensemos en estos filtros y dejemos de etiquetarnos como guardianes rabiosos defensores de una crispación que nos daña y envenena el alma a todos.
¿Nos hemos puesto a pensar qué nos espera en estos próximos cuatro años si este es hoy el ecosistema político que estamos creando y criando?
¡La patria por encima de todo sin estar nadie bueno por debajo!








