Me voy para el pueblo de Patillal a visitar la tumba de un amigo que no se olvida en Valledupar, llevo una rosa para una tumba del cementerio de Patillal para el difunto Freddy Molina que ya no canta en el Festival”.
El aparte que antecede corresponde a la canción ‘Una rosa para Freddy’ de ‘El Debe’ López y ‘Poncho’ Pérez corte 6 del lado B LP ‘Noche de parranda’ año 1975, elegía a Freddy Molina, la recordamos por el tema que nos ocupa. Imposible pasar inadvertida una fatal coincidencia, que por sus connotaciones nos coloca ante la primacía de una dura realidad para la música bella de Colombia.
Evidentemente durante tres anualidades de tres décadas sucesivas, del siglo pasado y con el número dos como protagonista sucedieron tragedias que sacudieron el vallenato y sus consecuencias tuvieron carga de profundidad que a pesar del paso del tiempo se siguen sintiendo sus consecuencias, nos referimos preliminarmente a la partida temprana del gran compositor Freddy Molina, quien falleció en la plenitud de su producción poética y musical a sus 27 años de edad el 14 de octubre de 1972, víctima de un balazo certero, de moda estaban él y sus canciones, entre ellas ‘La verdad’, ‘A nadie le cuentes’, ‘Amor sensible’, ‘Tiempos de las Cometas’ y ‘El indio desventurado’ con la cual obtuvo el título de Rey de la Canción Inédita en el Tercer Festival de La Leyenda Vallenata en 1970, eran Jorge Oñate con Los Hermanos López y Alfredo Gutiérrez los mejores intérpretes de sus obras.
Acertó Armando Zabaleta cuando en su canción ‘No voy a Patillal’ con la cual obtuvo el premio de Rey de la Canción Inédita en 1973 en el Festival Vallenato al decir: “Cuando escucho el paseo de los tiempos de las cometas, me imagino que estaba presintiendo su despedida”, evidentemente dijo en esa obra musical (Tiempos de las cometas) así “Cuanto deseo porque perdure mi vida…yo le pregunto que me diga, esa luna patillalera, porque el reemplazo de mi vida, por que sufrir mi madre buena” con él la narración poética en las canciones de la escuela de Gustavo Gutiérrez recibió un golpe demoledor cuando iniciaron juntos el ascenso por el espiral sin fin del éxito.
Fue un caballero de los talones a la mollera que tenía una habilidad natural para entrelazar con rima y con delicada melodía la letra lírica con la filosofía y lo pueblerino, así quedó demostrado en ‘Tiempos de las cometas’ cuando dice: “Tal vez dirán que soy hombre confundido, pensando en cosas que de ser no dejaran, excusen si necio he sido con este reflexionar, si luego pienso yo existo dijo Descartes al pensar”.
El año 1982 inició con buenos augurios ‘Poncho’ y Emilianito pusieron a disposición de su gente ‘Por ella’, un batatazo que salió el 23 de febrero, y mientras el ‘zuletismo’ disfrutaba ese disco igual todos gozaban del vertiginoso ascenso y penetración en el gusto popular de dos agrupaciones que se codeaban en fama y aceptación con los grandes del momento, ‘Los Sensacionales’ Héctor Zuleta y Adanies Díaz y ‘Los Sorprendentes’ Ender Alvarado y Toby Murgas repartían sopa y seco en los grandes escenarios de la industria del espectáculo, era majestuoso, y desde la sombra Lenin Bueno empujaba, los promocionaba y los guiaba en su organización y producciones.
Toby y Ender disfrutaban las mieles del triunfo de sus dos producciones que posicionaron éxitos con vocación de permanencia como sucedió con sus colegas, ‘La bogotana’, ‘Quiero’ y ‘Campesina ibaguereña’ las cantaban viejos y jóvenes por todas partes, pero no sabía Ender que tenía una cita con la Parca que por estar en el lugar equivocado fue asesinado el 7 de mayo de 1982 a sus 27 años. Con su sepelio se enterró también una gran agrupación, quedaron su corto catalogo y su recuerdo, porque Toby no ha recibido después el apoyo que merecía por su calidad interpretativa.
Igual, en ese año ‘Marianita’ era éxito nacional, y la fanaticada de la nota picada de Héctor en el acordeón se deleitaba con sus arpegios briosos y sus larguísimos interludios, así como de su picardía al componer las canciones como ‘Volverás’ con acentuado machismo propio de la rebeldía de su juventud en la cual parecía sacarse el clavo y al mismo tiempo haciendo un despliegue de notas y asertos campechanos, como cuando dijo así: “Tu novio está muy contento porque sabe que eres buena, pero va a pasar una pena cuando vuelvas a tu puesto, como tu llegaste sola, sola tiene que volver, llorando lo van a ver cuando vea que lo abandonas quien se viste de lo ajeno lo desvisten en lo bueno, quien da pan a perro ajeno pierde el pan y pierde al perro”, todo marchaba a la perfección para la agrupación hasta el 8 de agosto, el infortunio se llevó para siempre a Héctor en su mejor momento, a los 22 años cumplidos, con toda la fama del mundo y toda una vida por delante, allí terminó todo, Adanies quedó solo y evidentemente golpeado, falleció unos meses después sin haber podido hacer una producción más; con toda razón en la canción ‘El difunto Trovador’ dijo Juan Segundo Lagos: “Era preciso que pasaran muchos años, para que el tiempo demostrara que hoy por hoy, nadie ha superado a Héctor, nadie ha tenido el talento del Difunto Trovador”.
La fresa negra de este postre fatal fue el 11 de junio de 1992, acabaron con la vida de Rafael Orozco pero inmortalizaron su obra, se fue en su mejor momento, pero su ausencia es una herida abierta y sangrante en el corazón de la música vallenata, con su partida la música vallenata perdió caché, le ha faltado respeto, la mayoría de las agrupaciones se desordenaron y ya no hay referente en la disciplina sobre la tarima, en el camerino ni en la vida de los intérpretes y sus acompañantes, Rafa le hace una falta inmensa al vallenato, no solo era respetuoso y respetado sino que lo escuchaban, se hacía escuchar y tenía una inmensa aceptación como artista y como persona, en los círculos, bajos, medios y altos de la sociedad. Merecida la elegía que le hizo ‘Poncho’ Cotes. ‘Un ángel más en el cielo’, que dice “Si que hace falta su voz, para cantarle al amor, para cantarle al ensueño, no sé lo que te pasó, porque con tu decisión, dejaste un pueblo dolido, has podido volver cantante a San Pedro para dejar al pobre Rafa tranquilo”.
Y pensar que, en este siglo, aunque de muerte natural en 2002 partieron de este mundo Máximo Móvil, el 4 de enero, y el 14 de abril, Pureza del Carmen Díaz Daza, fuente de inspiración de Emiliano y madre de los Zuleta Díaz y el 2022 comenzó con Julio Erazo, uno de los más versátiles compositores, autor de ‘Compadre Chemo’ trascendental para Alejo Duran. ¡Hay que cuidarse, este año no va bien!








